¿Está ‘Fortnite’ siendo una causa para enviar a los chicos a terapia? Eso se pregunta Randy Kulman, un psicólogo infantil y padre, quien ha estado tratando adolescentes que cada vez más mencionan al exitoso videojuego del momento.

Para nadie es un secreto que ‘Fortnite’ se ha vuelto todo un fenómeno viral que ha envuelto a jóvenes y a adultos por igual, incluyendo deportistas famosos que incluyen en sus victorias los famosos bailes de ‘Fortnite’.

Kulman, quien además es el director clínico de los Consultantes de niños y familias de South County, en Rhode Island, ha expresado que tanto sus pacientes como los de sus colegas están obsesionados con el videojuego y que algunos de ellos han llegado a jugarlo de veces. Muchos de ellos han pasado malos ratos para dejarlo o juegan a escondidas en las noches, y algunos han tenido berrinches violentos cuando sus padres tratan de decomisarles la consola. Algunos de estos adolescentes han ido a las consultas por la preocupación de los padres en cuanto a su desempeño académico y su incursión en actividades sociales.

¿Pero es realmente ‘Fortnite’ la causa de la obsesión? Por muy bueno que sea el videojuego, y por mucho que esté en boga, estos casos se han repetido a lo largo de los años pero con otros juegos. Según Emily Gifford, una psicóloga clínica de Nueva York, esta actitud representa un patrón entre los pacientes que ha consultado y que además ha visto tal patrón con la misma frecuencia o urgencia con otros videojuegos previos a ‘Fortnite’.

Sin embargo, hay ciertas características que han hecho de ‘Fortnite’ el battle royale más exitoso del momento. Primero, al combinar elementos de juegos de disparos con juegos de construcción como ‘Minecraft’, permite atraer una cantidad de jugadores con un amplio rango de intereses. Esto llena un vacío en el mundo de los videojuegos porque combina lo mejor de ambos mundos.

Para los padres resulta más atractiva la estética tipo caricatura que aminora un poco el efecto de los momentos violentos y prefieren que sus hijos jueguen eso a ‘Call of Duty’, por ejemplo, u otros juegos más gráficamente violentos.

Además de estas características, el tiempo de juego es algo corto, dura entre 20 y 25 minutos, y si pierdes puedes volver a jugar una y otra vez. Por ello los jugadores se quedan tanto tiempo, porque en vez de tener largas partidas, las tienen fragmentadas, si podría decirse.

Ya sabemos que la adicción a los videojuegos es un asunto que data desde hace mucho tiempo, y que lo mejor para regular esta adicción es reducir los tiempos de juego. Los padres podrían definir dos partidas de ‘Fortnite’ en días de semana y hasta tres durante los fines de semana. Advierte el Dr. Leonard Sax, un médico y psicólogo familiar, que jugar 6 horas semanales no afecta el rendimiento escolar, pero 20 horas semanales sí impactan.

Algunos padres se tranquilizan diciendo que con ‘Fortnite’ sus hijos aprenden habilidades como colaborar, pero Kulman difiere de esto pues no necesariamente estas habilidades se traducen a la vida real.