En mayo de 2016 físicos y químicos de todo el mundo asistieron a una reunión que estaba destinada a celebrar la adición de cuatro nuevos elementos a la tabla periódica; los nombres de los elementos debían anunciarse en cuestión de días, un gran honor para los investigadores y los países responsables de los descubrimientos.

Si bien muchos en la reunión estaban encantados con la forma en que se desarrollaba, un número significativo de los científicos asistentes estaba preocupado. Temían que hubiera fallas en el proceso de evaluación sobre nuevos elementos y les preocupaba que las revisiones de los descubrimientos recientes no habían sido suficientes.

A pesar de las preocupaciones, los nombres de los elementos se anunciaron poco después. Nihonium (número atómico 113), moscovium (115), tennessine (117) y oganesson (118) se unieron a los 114 elementos previamente descubiertos como adiciones permanentes a la tabla periódica.

Sin embargo, la forma en que se desarrollaron los acontecimientos trastornó profundamente a algunos investigadores, quienes afirman que la adición de los elementos fue prematura, lo que sin duda refleja una falta de consenso al respecto.

Parte de la controversia proviene de una brecha entre algunos químicos y físicos sobre quién debería ser el custodio legítimo de la tabla periódica. Los químicos históricamente han ocupado ese papel, porque descubrieron los elementos naturales a través de técnicas químicas durante siglos de trabajo. Sin embargo, durante las últimas décadas, los físicos nucleares han liderado la búsqueda de nuevos elementos, creándolos artificialmente.

La responsabilidad de aprobar o rechazar nuevos elementos en la tabla periódica recae en dos organizaciones hermanas: la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC) y la Unión Internacional de Física Pura y Aplicada (IUPAP). Desde 1999, han confiado en el juicio de un panel de expertos conocido como el grupo de trabajo conjunto (JWP) para tal fin.

El 30 de diciembre de 2015 el JWP anunció públicamente los descubrimientos de los cuatro nuevos elementos (que aún no habían recibido sus nombres formales), a través de un comunicado emanado por la IUPAC.

Los funcionarios del sindicato dijeron que habían trabajado rápidamente para transmitir las decisiones. De hecho, hicieron el anuncio antes de que el comité ejecutivo del sindicato pudiera aprobar las conclusiones del JWP. Más polémico, los hallazgos ni siquiera se habían mostrado al sindicato de física, IUPAP, que esperaba verlos. Esa omisión incrementó las tensiones preexistentes entre los dos sindicatos.

Pero estas diferencias se acentuaron aún más por las críticas sobre la evaluación del programa de trabajo conjunto de las reclamaciones de los elementos 115 y 117.

A pesar de las diversas preocupaciones, en junio de 2016 IUPAC e IUPAP se adelantaron a lo planeado y anunciaron los nombres de los cuatro elementos nuevos; en ese momento se argumentó que la medida estuvo orientada a evitar filtraciones de prensa y satisfacer las demandas de los laboratorios demandantes, que estaban ansiosos por difundir las noticias.

Para abordar las preocupaciones planteadas, los dos sindicatos han acordado nuevos procedimientos para evaluar cualquier elemento futuro. De acuerdo con las reglas enmendadas, que se lanzaron en mayo, los presidentes de IUPAC e IUPAP ahora tendrán la oportunidad de revisar los hallazgos del JWP, antes de anunciar sus conclusiones.

Referencias:

Four new element names proposed for periodic table. Nature, 2016. https://doi.org/10.1038/nature.2016.20069

Four chemical elements added to periodic table. Nature, 2016. https://doi.org/10.1038/nature.2016.19112

Element 113 at last? Nature, 2012. https://doi.org/10.1038/nature.2012.11499

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