Un reciente estudio realizado por investigadores del Instituto de Microbiología Humana, con sede en Nueva York, concluye que los virus que atacan a las bacterias, conocidos como bacteriófagos, pueden jugar un papel fundamental en el desarrollo de la enfermedad de Parkinson. Estos hallazgos proporcionan un nuevo e intrigante enfoque a la condición.

Antes de la invención de los antibióticos, los bacteriófagos, también llamados fagos, se utilizaban para combatir las infecciones bacterianas. Sin embargo, cayeron en desuso cuando los antibióticos, que son una alternativa más barata y más fácil de producir, entraron en la escena.

En los últimos años, el interés en estas minúsculas entidades se ha intensificado, debido al creciente número de investigaciones que han encontrado roles cada vez más vitales para las bacterias intestinales.

Este contexto impulsó a los científicos a investigar si los fagos podrían influir en el desarrollo de la enfermedad de Parkinson.

si bien el sello distintivo de la enfermedad de Parkinson son sus síntomas motores, con frecuencia se pasan por alto los síntomas digestivos. De hecho, algunos investigadores creen que la disfunción gastrointestinal podría servir como un biomarcador temprano para la enfermedad. Sin embargo, la investigación de la enfermedad de Parkinson y el papel del intestino es un campo poco estudiado.

Las bacterias Lactococcus, que se cree que modifica la permeabilidad del intestino, y los fagos que las destruyen, fueron de particular interés para los autores del estudio. Pero estas bacterias también tienen una influencia en la producción de dopamina, un neurotransmisor que es clave para el desarrollo de la enfermedad de Parkinson.

A fin de investigar cualquier potencial interacción entre bacterias, fagos y la enfermedad de Parkinson, el equipo de investigadores analizó las muestras de heces de 32 pacientes con enfermedad de Parkinson y 28 individuos de control.

Un análisis comparativo de las composiciones de la comunidad bacteriana y bacteriófaga reveló que los fagos asesinos de Lactococcus eran mucho más abundantes en personas con enfermedad de Parkinson.

Esta pérdida de Lactococcus, productor de dopamina, podría desempeñar un papel en la neurodegeneración observada en la enfermedad de Parkinson. Los investigadores también encontraron reducciones significativas en los niveles de otras bacterias intestinales comunes en pacientes con Parkinson, como Streptococcus y Lactobacillus.

La reducción en Lactococcus parece deberse a los fagos líticos de tipos específicos, conocidos como grupos c2 y 936. Curiosamente, estos fagos se encuentran comúnmente en los productos lácteos.

El Dr. George Tetz, investigador afiliado al Instituto de Microbiología Humana y autor principal del estudio, manifestó:

“Los bacteriófagos han sido previamente ignorados como factores patógenos, pero los resultados de nuestro estudio señalan su papel fundamental en la patogénesis”.

Los hallazgos de este estudio abren potenciales nuevos vínculos entre los factores dietéticos y ambientales, y las afecciones neurodegenerativas. Es demasiado pronto para sacar conclusiones sólidas, y la relación observada tendrá que ser analizada más profundamente en el futuro, pero los resultados de este estudio abren nueva vías de investigación.

Referencia: Parkinsons disease and bacteriophages as its overlooked contributors. bioRxiv, 2018. https://doi.org/10.1101/305896

Más en TekCrispy