Con sus troncos anchos y ramas retorcidas, el baobab (Adansonia digitata L.) es un icono de la sabana africana. Estos monumentales ejemplares son los árboles de floración más grandes y de más larga vida en la actualidad, encontrando algunos especímenes que han vivido hasta 2.500 años.

Los baobabs han sido apodados como “árboles de la vida”, probablemente porque sus troncos y ramas pueden almacenar grandes volúmenes de agua en un paisaje seco y con frecuencia implacable, suministros en los que los animales y humanos han confiado por siglos; pero las hojas y el fruto también proporcionan alimento nutritivo, y su corteza puede convertirse en cuerda y tela.

Hasta hace poco, no se conocía con certeza gran parte de estos árboles, razón por la cual en el año 2005, un equipo internacional de investigadores se embarcó en un proyecto para, además de estudiar su estructura, crecimiento y edad, tener un registro de los ejemplares más grandes y antiguos del continente, encontrando alrededor de 60 estos majestuosos árboles.

Aunque este estudió aportó nuevos y valiosos conocimientos sobre la formación y estructura de los baobabs, también reveló una realidad preocupante: durante la última década una cantidad alarmante y sin precedentes de estos árboles ha muerto, o están muriendo, y no se sabe exactamente por qué.

Los investigadores descubrieron que desde 2005, ocho de los 13 baobabs más antiguos y cinco de los seis más grandes, murieron o están muriendo.

Esto incluye a Panke, un baobab sagrado en Zimbabwe que tenía un tronco de 25,5 metros de ancho y una altura de 15,5 metros, el cual se calculó tenía unos 2.450 años, En el año 2010, sus ramas comenzaron a caerse; entonces sus múltiples tallos se dividieron y colapsaron; para el 2011 estaba completamente muerto.

El investigador Adrian Patrut, académico en la Universidad Babes-Bolyai de Romania y miembro del equipo que realizó estudio, comento:

“La muerte de la mayoría de los baobabs africanos más grandes y antiguos en los últimos 12 años, es un evento de una magnitud sin precedentes. No tenemos certeza de qué está provocando esta tragedia, pero sabemos que no fueron causadas por una epidemia.”

Los investigadores señalan que estos lamentables desenlaces no se limitan a los ejemplares más antiguos; también ha habido un rápido aumento en las muertes “aparentemente naturales” de muchos otros baobabs maduros.

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Si bien los investigadores no estudiaron qué estaba causando la muerte de estos magníficos árboles, tienen un posible sospechoso: el cambio climático en la región.

Al respecto, los autores manifestaron: “Sospechamos que la desaparición de baobabs puede estar asociada, al menos en parte, con modificaciones significativas de las condiciones climáticas que afectan en particular al sur de África.”

Sin embargo, se necesita más investigación para apoyar o refutar esta suposición.

Referencia: The demise of the largest and oldest African baobabs. Nature Plants, 2018. http://dx.doi.org/10.1038/s41477-018-0170-5

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