Dada la remota y extrema ubicación que tiene la Antártida en la Tierra, se pensó que el continente estaba libre de la contaminación plástica que empaña el resto del mundo. Pero de acuerdo a una reciente revisión, ni siquiera esta apartada extensión está a salvo de la contaminación que produce la actividad humana.

A principios de este año, investigadores de la reconocida organización Greenpeace pasaron tres meses tomando muestras de agua y nieve de áreas remotas de la Antártida; luego de realizar exhaustivos análisis, se pudo confirmar  que la mayoría de las muestras recolectadas contenía “químicos peligrosos persistentes” o microplásticos.

A raíz de estos hallazgos, los ambientalistas demandan medidas más drásticas para frenar la propagación de estos contaminantes, antes de que se profundice el daño al ecosistema antártico.

Recientemente, la ONU advirtió que la contaminación por plástico es una de las mayores amenazas ambientales del mundo y manifestó que, a pesar de que 60 países estaban tomando medidas urgentes, era necesario hacer más.

El nuevo informe presentado por los investigadores de Greenpeace, forma parte de una campaña global para crear el mayor santuario marino del mundo en los mares alrededor de la Antártida, una acción orientada a proteger el frágil ecosistema de la pesca industrial y el cambio climático.

Los investigadores pudieron evidenciar que en siete de las ocho muestras examinadas de agua de la superficie del mar, contenían microplásticos tales como microfibras, y siete de las nueve muestras de nieve analizadas incluían concentraciones detectables de componentes químicos peligrosos persistentes: sustancias perfluoroalquiladaso o PFAS.

Estos químicos son ampliamente utilizados en muchos procesos industriales y en la producción de bienes de consumo, y se han relacionado con problemas reproductivos y de desarrollo en la vida silvestre.

Los investigadores resaltaron el hecho que las muestras de nieve recolectadas incluían nieve recién caída, sugiriendo que los químicos peligrosos provenían de lluvias o nevadas contaminadas.

El descubrimiento de plásticos y productos químicos en la Antártida confirmó definitivamente que los contaminantes artificiales, producto de la actividad humana, ahora afectan a los ecosistemas en todos los rincones del mundo. Las consecuencias de esta contaminación generalizada siguen siendo en gran parte desconocidas.

Hay relativamente pocos datos sobre la extensión de los microplásticos en aguas antárticas, y los investigadores dijeron que esperaban que este nuevo estudio condujera a una mayor comprensión de la extensión global de los contaminantes plásticos y químicos.

En la próxima reunión de la Comisión del Océano Antártico, pautada a realizarse el próximo mes de octubre, se tomará una decisión sobre la propuesta de creación de un santuario marino, presentada por la Unión Europea y respaldada por grupos de campañas medioambientales de todo el mundo.

Referencia: Microplastics and persistent fluorinated chemicals in the Antarctic. Greenpeace, 2018. https://goo.gl/fcSvtH

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