Entrenar Enfermo

Estar enfermo hace surgir numerosas preocupaciones con respecto a tu programa de entrenamiento, especialmente si eres de las personas que procuran no perderse ninguna sesión. Cuando se presentan esos indeseables síntomas indicativos de que tu cuerpo no se encuentra al tope de condiciones, surge la cuestión si ejercitarte o no.

La mayoría de los médicos sugieren evitar los entrenamientos cuando los signos y síntomas se encuentran por debajo del cuello. Estos síntomas incluyen diarrea, congestión en el pecho, tos y malestar estomacal.

Otros signos y síntomas cuya presencia implica evitar los entrenamientos son: fiebre, fatiga y dolores musculares. En casos que los síntomas de tu malestar se encuentren por debajo del cuello, es mejor que esperes recuperarte antes de realizar tu programa de entrenamiento normal.

Sin embargo, cuando tus síntomas se encuentren por encima del cuello, como congestión nasal, estornudos y dolor de garganta leve, la actividad física no está contraindicada. No obstante, es recomendable que disminuyas la duración e intensidad general de tu entrenamiento a leve o moderado, y considera realizar más ejercicios cardiovasculares, como correr, caminar y montar bicicleta. Los ejercicios cardiopulmonares pueden descongestionar tus conductos nasales y aliviar algunos de tus síntomas.

Esta recomendación se basa en el hecho que cuando tu cuerpo  está enfermo, trata de recuperarse al destruir bacterias o virus, pero el ejercicio te quita parte de tu energía. Además, el ejercicio extenuante puede atenuar la acción del sistema inmune, dificultando el proceso de curación.

Si a pesar de tener un malestar leve decidiste realizar tu rutina de entrenamiento, pero mientras lo haces llegas a experimentar cualquier síntoma inusual o grave, como dolor de pecho o dolor de cabeza intenso, así como dificultad para respirar irregular o mareos, debes solicitar asistencia médica de inmediato.

Otro aspecto que debes tener en cuenta es que visitar el gimnasio mientras estás enfermo, puede hacer que tus gérmenes se esparzan por el lugar y termines siendo un multiplicador viral, contagiando a otras personas.

Referencias:

Exercise and Immune Function. Sports Medicine, 1999. https://doi.org/10.2165/00007256-199927020-00001

Psychological Stress and Susceptibility to the Common Cold. The New England Journal of Medicine, 1991. https://doi.org/10.1056/nejm199108293250903