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Descubrir canciones que nos enganchen suele ser una gran fuente de satisfacción; encontrar nuevos géneros, cantantes y melodías puede ser un placer que amplíe nuestro repertorio musical, conectándonos a otras realidades.

Cuando somos jóvenes, estos descubrimientos son bastante frecuentes, por lo que nuestros gustos se van refinando a medida que pasa el tiempo; sin embargo creemos que esta apertura y curiosidad en torno a la música será por siempre.

Así, solemos creer que la juventud será eterna, y nos creemos espíritus libres hasta que, de forma inesperada, nos descubrimos quejándonos de la nueva forma de hablar de los más jóvenes y criticando a los artistas del momento. De hecho, esto puede suceder antes de lo que esperamos.

En este sentido, según los resultados de una nueva encuesta en Deezer, una popular plataforma en internet que ofrece música de forma ilimitada por suscripción, se ha observado que las personas dejan de descubrir nuevas canciones cuando rondan los 30 años y medio de edad.

Esto se determinó al encuestar a más de 1.000 británicos de diferentes edades acerca de sus preferencias musicales y sus hábitos de escucha. Al respecto, el 70% de la muestra informó que tenían rutinas musicales, escuchando las mismas canciones en repetidas oportunidades.

Por su parte, el 25% de los participantes, afirmaron que era poco probable que le diesen la oportunidad a música que no se adscribiese a los géneros musicales de su preferencia. A partir de esto, se determino que la edad límite en la que las personas están abiertas a descubrir música nueva fue de 24 años; específicamente, de este conglomerado de participantes, el 75% reportó que escuchan 10 o más canciones nuevas semanalmente y el 64% manifestó que buscaban, al menos, cinco artistas nuevos por mes.

Luego de esto, pareciese ser que disminuye significativamente el interés de las personas por estar al día con las tendencias musicales; respecto a los motivos de esta disminución, el 19% de los participantes dijo que se encontraban abrumadas por la gran cantidad de opciones disponibles, el 16% admitió que sus trabajos demandaban demasiado de su tiempo y el 11% responsabilizó al cuidado de sus hijos pequeños.

Estos resultados no se le pueden atribuir al desinterés de las personas por ampliar sus repertorios musicales, teniendo en cuenta de que el 47% de la muestra comentó que les gustaría tener más tiempo para dedicarse al descubrimiento de música nueva.

Independientemente de estos resultados, estudios recientes sugieren que, en lugar de la falta de tiempo, la dificultad para descubrir nueva música gira en torno a que nos concentramos en escuchar las mismas canciones que ya conocemos por una especie de nostalgia musical.

En una investigación publicada por la revista “Memory & Cognition” se estableció que la música tenía un efecto poderoso en la mente para evocar recuerdos y memorias sobre situaciones pasadas, tal como lo vivido en la escuela o en la Universidad.

Asimismo, recientemente, Seth Stephens-Davidowitz, un economista de prestigio, llevó a cabo un análisis de Spotify para The New York Times, las canciones tienen picos de popularidad entre grupos de personas de determinadas edades, lo que tiene que ver con la etapa de desarrollo en la que se encontraban cuando hicieron populares dichas canciones.

A modo de ejemplo, expone que la canción “Creep” de Radiohead, es la canción más popular número 164 entre los hombres de 38 años, a diferencia de las personas nacidas 10 años después, para quienes la canción no llega ni al top 300. Según Stephens-Davidowitz, esto se debe a que estos hombres de 38 años actualmente, estaban en plena adolescencia cuando se estrenó la canción, en 1993.

Respecto a la explicación de este fenómeno, científicos han determinado que nuestras canciones favoritas estimulan respuestas placenteras a nivel cerebral, incrementando la liberación de neurotransmisores tales como Dopamina, Serotonina, Oxitocina, entre otros, los cuales nos hacen experimentar felicidad.

Entonces, en la medida en la que más nos gusta una canción, mas neurotransmisores son liberados, permitiéndonos experimentar placer. Esto es especialmente importante durante la adolescencia, momento en el que ocurren múltiples cambios a nivel cerebral, nuestras hormonas se alborotan y estamos particularmente mas sensibles, por lo que, al encontrar una canción que nos genere gran placer, aumentan las probabilidades de que pertenezca a nuestro repertorio musical para toda la vida.

Otro motivo por el que nos enganchamos escuchando las mismas canciones una y otra vez, gira en torno a la anticipación. Cuando nos erizamos al escuchar nuestra música favorita, además de experimentar las respuestas neuroquímicas, estamos atentos a señales que nos sugieren que ya se acerca la mejor parte de la canción.

De esta forma, antes de que la canción llegue a su punto máximo o haya algún cambio dramático en la melodía, nuestro cerebro experimenta sensaciones asociadas a la recompensa, por lo que se libera Dopamina. La mala noticia es que, con el paso del tiempo, va disminuyendo la euforia puesto que nos abrumamos musicalmente.

No obstante, cuando ha pasado mucho tiempo sin que escuchemos esa canción, podemos reexperimentar la euforia, así que es hora de desempolvar nuestros antiguos Cd´s o buscar esas viejas canciones que nos hacían sentir felices, a fin de despertar en nosotros esa euforia adolescente que nos llenaba de satisfacción.

Referencias:

  1. Music, emotion, and autobiographical memory: They’re playing your song, (1999). https://doi.org/10.3758/BF03201225
  2. Intensely pleasurable responses to music correlate with activity in brain regions implicated in reward and emotion, (2001). DOI: 1073/pnas.191355898
  3. Anatomically distintc dopamine release during anticipation and experience of peak emotion to music, (2011). DOI: 1038/nn.2726

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