Para tomar las mejores decisiones, es necesario tener la mente clara a fin de procesar la información más adecuada y acorde a la situación. Sin embargo, en ocasiones, el mismo proceso de tomar la decisión puede ser estresante, sobre todo si son decisiones que modificaran el rumbo de nuestras vidas.

Por ejemplo, quienes serán padres en el futuro, se ven obligados a tomar decisiones realmente importantes antes, durante y después del parto, además de las relacionadas a la vida de sus hijos, lo que les puede generar ansiedad y estrés; ante esto, es válido preguntarse si el procesamiento y el uso de la información a la hora de tomar decisiones, mejora o empeora en condiciones de angustia.

El estrés y el procesamiento de información

El estrés afecta la forma en la que procesamos la informaciòn del entorno

De la mano del Instituto de Neurociencia de Princeton, en Nueva Jersey, el científico Neil Garrett se propuso investigar el asunto. En aras de conocer cómo funciona la mente bajo niveles altos de estrés decidió trabajar con un grupo de Bomberos.

Como sabemos, el trabajo bomberil puede ir desde muy relajado hasta ser sumamente estresante; pueden estar tranquilos lavando y cuidando de los equipos a situaciones agitadas con muchos incidentes que tienen el potencial de ocasionarles la muerte; con esto en consideración, estos altibajos representaron el ambiente ideal para un experimento acerca de cómo la capacidad de las personas para usar la información cambia cuando se sienten bajo presión.

Para esto, le solicitaron a los bomberos que hicieran estimaciones sobre las probabilidades de vivir 40 situaciones desagradables, tales como estar presentes en un accidente automovilístico o ser víctima de fraudes financieros. Luego de hacer esto, a unos se les dio una buena noticia – se les dijo que la probabilidad de experimentar estas situaciones era menor de lo que pensaban – mientras que a otros se les dieron malas noticias – les indicaron que las probabilidades eran más altas -, para luego indicarles que debían proporcionar estimaciones más actualizadas.

De esta forma, se descubrió que las amenazas percibidas desencadenan reacciones de estrés que hicieron que los bomberos mejoraran el procesamiento de la información, pero, únicamente en la medida en la que se transmitiesen malas noticias.

Es decir, ante condiciones de relajación, las personas suelen ser bastante optimistas: ignoran las malas noticias y aceptan las cosas buenas de la vida. Sin embargo, ante situaciones de estrés, surgen patrones distintos.

Los bomberos, al experimentar condiciones de estrés empezaron a estar hipervigilantes ante cualquier mala noticia de la que pudiesen ser testigos, a pesar de que no tuviesen nada que ver con su trabajo.

Por ejemplo ante estas circunstancias, al saber que las probabilidades de ser víctima de fraudes financieros eran más altas de lo que consideraban, implicaba que estos modificaban sus creencias como modo de respuesta, sin embargo, su respuesta ante las buenas noticias, tal como saber que las probabilidades de ser víctimas de ese delito eran menores de las que creía, no cambiaba, lo que permite afirmar que el estrés no cambia la forma en la que las personas responden a las buenas noticias.

En la misma línea, el experimento fue replicado pero con estudiantes universitarios; a estos se les dijo que tenían que dar un discurso en público de forma sorpresiva, sobre lo que recibirían retroalimentación por un panel de jurados, además de ser grabados y publicados en internet.

Al hacer esto, se notó un aumento en sus respuestas de estrés, manifestado por aumentos en sus niveles de cortisol y taquicardia, lo que se tradujo en una mejoría en el procesamiento de información no relacionada pero generadora de alarma, tal como datos sobre las tasas de enfermedad y violencia.

Respuesta biológica ante situaciones de estrés

Zonas del cerebro afectadas por el estrés

Al involucrarnos en situaciones de tensión, ya sea a nivel personal, como esperar los resultados de una evaluación académica, o social, como climas de tensión política, en el organismo se desencadenan cambios fisiológicos que aumentan la sensibilidad ante las amenazas, lo que puede implicar que las personas se obsesionen con todo aquello que pudiese salir mal.

Para evaluar esto, en una investigación se midieron los patrones de actividad cerebral y neuronal de personas sometidas a estrés, lo que permitió descubrir que los cambios se relacionan con impulsos repentinos en señales neuronales de Dopamina y Corticotropina, las cuales son importantes para el aprendizaje, aumentando las probabilidades de errores de producción; esto ocurría particularmente como respuesta a señales inesperadas de peligro.

Se hipotetiza que estos patrones de respuestas pueden ser vestigios de pautas comportamentales que le permitieron a nuestros antepasados la supervivencia, puesto que en ecosistemas llenos de depredadoras, la capacidad de aprender sobre las amenazas representa una ventaja evolutiva.

Sin embargo, en entornos seguros esto puede implicar daños a nivel biológico, tal como las dificultades encontradas en pacientes con depresión y ansiedad para cambiar sus estados de alarma, viéndose atados a absorber todos los mensajes negativos que se producen en su entorno.

De hecho, en la actualidad, vivimos constantemente como si estuviésemos realmente amenazados, a partir de responsabilidades tales como responder a correos electrónicos exigentes y estar pendientes de las noticias y las redes sociales.

Al respecto, la Asociación Americana de Psicología plantea que vivimos en condiciones constantemente estresantes, aumentando la probabilidad de que nos centremos en mensajes alarmantes que guían nuestro sistema de procesamiento de información, desencadenando cambios poco favorables en el organismo.

En este caso, la recomendación es enmarcar la información más efectiva y fortalecer las emociones positivas, tales como la esperanza, las cuales tienen la capacidad de inducir a las personas para actuar en el planteamiento de soluciones a sus problemas.

Referencias:

  1. Updating Beliefs Under Perceived Threat, (2018). http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.3155415
  2. Forming Beliefs: Why Valence Matters, (2016). DOI: 10.1016/j.tics.2015.11.002
  3. Stress increases aversive prediction error signal in the ventral striatum, (2013). https://doi.org/10.1073/pnas.1213923110

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