Fake News 1

Las ‘fake news’ o noticias falsas, se han propagado por toda la web. Cada vez que ingresamos a las redes sociales, al menos vemos una nota que parece equivocada o muy exagerada. Y es que, son muchos los medios que se benefician de ese tipo de noticias, que al fin y al cabo no existieran si millones de personas no consumieran esa ‘desinformación’.

Jay Van Bavel, profesor asociado en la Universidad de New York, específicamente de psicología y ciencias neurológicas, ha sentido interés por analizar por qué las masas son moldeables a los intereses de los políticos, religiosos u otro tipo de corriente, incluidas la nueva oleada de noticias falsas.

La investigación emprendida por Bavel y colegas tuvo como muestra más de 500,000 tweets, los cuales tocaban temas que siempre son sensibles a la opinión pública, como la política. Lo primero que determinó el estudio es que los mensajes que recibieron más interacción por parte de usuarios usaban clickbaits o ‘ciberanzuelos’, que son aquellas palabras que nos generan la “necesidad” de hacer clic sobre la noticia. Algunos ejemplos son “Increíble”, “Avaricia”, “Fraude”, “Nunca”, entre muchas otras.

Bavel y su investigación nos dejan 4 de las razones por las cuales aceptamos como creíbles las fake news que vemos en las redes, sobre todo.

1. Creemos lo que se ajusta a nuestras creencias

Bien sea por una creencia social o de cualquier tipo, al ver una noticia que apoye al partido político que seguimos o a la personalidad que admiramos, lo más probable es que la aprobemos. Es más fácil que nuestro cerebro acepte una idea que ya tenemos: esa persona es buena, es confiable, me identifico con él/ella. Entonces, si no creemos en la noticia, aunque parezca falsa, es como no creer en nosotros mismos.

Aplica también para las fake news que se dedican a despotricar al bando contrario; es muy fácil creer en ellas si aumenta nuestro rechazo hacia alguien o algo que ya veíamos negativamente.

2. Si muchos han leído la noticia y hablan sobre ella, debe ser cierta

Si bien la aceptación de una noticia dependerá del punto anterior, cada vez que encontramos una nota que se ajuste a aquello que creemos y vemos que miles de personas han interactuado con ella (comentarios, RTs, Compartidos, Likes, etc), entonces sentimos que nosotros también debemos pertenecer a ese grupo, y lo normal es que queramos ser multiplicadores de la información.

Otro punto importante al respecto es que nos valemos del poder que tienen las redes para llegar a las masas. Al compartir una información (sin importar si son fake news) y que otros la lean, sentimos cierto regocijo.

3. Nuestras creencias son más bien inducidas

Al parecer, varios estudios han demostrados que existen elementos que promueven nuestra supuesta elección de partido político. El propio Van Bavel en Nature Human Behavior, dice que decidimos apoyar una corriente política según el tamaño de la amígdala, una zona del cerebro.

Entonces, en función de lo anterior, Bavel cree que existen noticias destinadas a un grupo de personas que no podrán ser convencidas de que son falsas. Y además piensa que muy pronto los políticos podrían usar esa característica cerebral para su beneficio, diseñando matrices de opinión para cada tipo de cerebro. Algo que de cierta manera se empezó a poner en práctica con el escándalo de Cambrigde Analytica y Facebook en relación a Donald Trump.

4. Creemos que no nos engañarán por ser expertos en un tema

Aunque tengamos cierto nivel de conocimiento en algunos temas, no estamos exentos de caer en el engaño de una fake news. A veces creemos que todo lo que vemos y que encaja con nuestra lógica tiene que ser cierto, pero no siempre es así.

Muchas de esas noticias son redactadas con cuidado, por lo que cualquier experto puede caer en la tentación de compartirlas.

¿Cómo evitar creer en las fake news?

Lo mejor que podemos hacer al leer una noticia que parece impactante, es realizar una búsqueda en la web. Sobre todo, para tratar de encontrar fuentes confiables: diarios de renombre o imágenes de bancos como Getty Images.

Aunque las noticias favorezcan o no sean contrarias a nuestras creencias, no debemos darlas por ciertas. Lo más recomendable es dudar de todo, aunque venga de sitios aparentemente serios.