Animal Quemadura Solar

A pesar de contar con ropa, sombreros, lociones y otros aditamentos, las quemaduras solares son una afectación común en los seres humanos. Hay que tener presente que las lesiones por la sobreexposición solar no son exclusivas para los humanos y que el resto de las criaturas también están expuestas a los dañinos efectos de los rayos UV.

Al igual que las personas, los animales pueden sufrir quemaduras solares debido a la exposición excesiva al sol; sin embargo, les afecta de diferentes maneras. Los cuerpos de muchos animales están protegidos por cubiertas de algún tipo: plumas, escamas o pieles, que no sólo los protegen del daño de los rayos UV, sino que también ayudan a sus cuerpos a retener la humedad.

Pero dependiendo de los hábitos de un animal, el color o la densidad de su pelaje, las quemaduras solares pueden ser un problema grave.

Los animales salvajes están maravillosamente adaptados a su entorno y equipados para protegerse del sol; por ejemplo, se cree que las primeras pulgadas de la lengua de las jirafas es negra para evitar quemaduras solares en esa parte mientras comen.

De manera similar, los hipopótamos excretan un líquido rosado en la cara, detrás de las orejas o el cuello; los especialistas encontraron que esta sustancia absorbe la luz ultravioleta y previene el crecimiento bacteriano.

Los animales cuya piel no está totalmente cubierta por pelo o escamas, como los cerdos, elefantes y rinocerontes, son propensos a sufrir quemaduras solares; tanto los cerdos salvajes como los domesticados, son famosos por revolcarse en charcos de barro, y este comportamiento profundamente arraigado cumple varias funciones, principalmente mantenerse frescos al crear una barrera física entre la piel y el sol.

Los rinocerontes también toman largos y lujosos baños de barro para repeler la dañina luz ultravioleta, y los elefantes pasan mucho tiempo arrojando arena sobre sus espaldas, una habilidad que transmiten a sus hijos arrojándoles arena cada vez que pueden.

Otros animales que viven en lugares donde el sol intenso es un problema, simplemente buscan un árbol agradable para refugiarse o una madriguera que los proteja durante las horas del día en que las quemaduras solares son factibles.

Si bien mientras se encuentran bajo el agua no corren riesgo, la lisa piel de las ballenas y los delfines puede sufrir quemaduras solares cuando están en la superficie. Los cachalotes son más susceptibles porque pasan más tiempo respirando y socializando en la superficie. Sin embargo, se descubrió que estos animales tienen mecanismos especializados que les ayudan a contrarrestar estas lesiones.

En el año 2015 los científicos descubrieron que el pez cebra puede producir de manera biosintética una sustancia química llamada gadusol, la cual los protege contra la luz ultravioleta.

Este compuesto también se ha observado en camarones, esponjas y erizos marinos, y los investigadores han encontrado evidencia de que anfibios, reptiles y aves, también pueden producir gadusol.  De manera lamentable los mamíferos carecemos de esta habilidad.

Referencias:

Pigment chemistry: The red sweat of the hippopotamus. Nature, 2004. https://.doi.org/10.1038/429363a

Whales Use Distinct Strategies to Counteract Solar Ultraviolet Radiation. Scientific Reports, 2013. https://doi.org/10.1038/srep02386

Biochemistry: Shedding light on sunscreen biosynthesis in zebrafish. eLife, 2015. https://doi.org/10.7554/eLife.07961

De novo synthesis of a sunscreen compound in vertebrates. eLife, 2015. https://doi.org/10.7554/eLife.05919

Más en TekCrispy