Es alarmante el descenso que se ha notado en torno a la velocidad de los huracanes y ciclones tropicales en los últimos tiempos. Al respecto, estudios recientes han demostrado que esta clase de tormentas se mueven, en promedio, un 10% más lento que hace 70 años.

A pesar de que esto pueda parecer una buena noticia, el descenso en su velocidad, potencialmente, tiene la capacidad de causar más daños, pues implica una mayor cantidad de precipitaciones que afectan al planeta.

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Específicamente, las tormentas se movieron unos 2 kilómetros por hora más despacio en el 2016 que en 1949, lo que coincide con un aumento de la temperatura terrestre de 0,5 grados Celsius; no obstante, se han registrado cifras más altas en otras regiones, tal como el descenso de un 20% en el este de Norteamérica, de un 30% en el este de Asia y un 19% en Australia.

Disminución de la velocidad de los ciclones en diferentes regiones J.P. Kossin Et Al. Nature (2018), NOAA

En torno a esto, destaca la investigación del científico atmosférico James Kossin, quien se propuso examinar los cambios de velocidad de los 7585 ciclones tropicales, tormentas y huracanes ocurridos desde 1949 hasta el 2016, encontrando modificaciones mas pronunciadas en el hemisferio norte del planeta tierra.

Entonces, teniendo en cuenta la disminución de la velocidad, aunado al aumento de la temperatura del planeta, los expertos sugieren que los cambios climáticos están alterando la rapidez con la que los huracanes viajan a través de la tierra y de los mares.

De acuerdo a Kossin, quien está encargado de los Centros Nacionales de Información Ambiental de la Administración nacional Oceánica y Atmosférica en Madison, Wisconsin, el que las tormentas disminuyan su velocidad implica una mayor cantidad de lluvias por más tiempo.

Tal como lo ocurrido con el huracán Harvey en el 2017, el cual se estancó en el sur del estado de Texas por 4 días, lo que se tradujo en más de un metro de lluvia y daños valorados en más de 125 millones de dólares.

Igualmente, Christina Patricola, del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, en California, desarrolló una investigación en la que logró vincular los efectos atmosféricos del calentamiento global con los cambios sobre los ciclones tropicales; sobre esto, plantea:

Los ciclones tropicales tienden a moverse junto con la circulación atmosférica a gran escala que los rodea”.

En otras palabras, lo que se ve reducido, en este caso, no es la velocidad de los vientos, sino la velocidad de traducción, es decir, la velocidad con la que viajan los huracanes y tormentas a lo largo de los territorios.

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Otro efecto relacionado al calentamiento global, de acuerdo a lo planteado por los expertos, es el aumento de la cantidad de vapor de agua que contiene la atmosfera, lo que implica que las tormentas pudiesen acumular una mayor cantidad de humedad antes de liberarla en forma de lluvia.

En conclusión, se anticipa que el calentamiento global disminuirá progresivamente la velocidad con la que se mueven los huracanes, a su vez que aumentará la cantidad de lluvias, de forma que los estragos causados por estos fenómenos de la naturaleza pueden ser peores con el pasar de los años.

Referencia: Tropical cyclones are becoming sluggish, (2018). DOI 10.1038/d41586-018-05303-w

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