Cyberbullying

El Internet puede ser un lugar maravilloso; podemos aprender y entretenernos, tenemos a la mano recetas de cocina y libros de cualquier índole. Sin embargo, también puede ser un espacio despiadado en el que las personas, aprovechando una condición de anonimato, pueden atentar contra la integridad psicológica de los demás usuarios.

Al respecto, de acuerdo a los observado en diversas investigaciones, resulta alarmante que casi el 70% de los jóvenes de entre 18 y 29 años han sufrido alguna forma de acoso en línea, a diferencia de los mayores de 30 años, quienes apenas un 30% de ellos se reconoce como víctima de esto.

El acoso digital es un tema que se ha mostrado en boga desde los últimos tiempos, especialmente, luego de identificar las consecuencias de tan peligrosas práctica. Amanda Tood, Tyler Clementi y Sarah Lynn Butler, son solo algunos de los nombres de los adolescentes que, tras ser víctimas de acoso digital, han tomado la difícil decisión de acabar con sus propias vidas.

Teniendo esto en cuenta,  Renee Barnes, una Periodista de la Universidad de Sunshine Coast, comparte con  nosotros algunas recomendaciones para lidiar con el acoso digital, además de protegernos contra las potenciales consecuencias devastadoras que pueden desprenderse de este comportamiento.

¿Cómo protegernos? Algunas consideraciones en el ámbito individual

Ya vemos que el acoso digital es un problema a nivel social que, en parte, depende de los medios tecnológicos; no obstante, es necesario ir más allá de esto, pues deben fomentarse cambios en las normas, valores e interacciones sociales dentro de las comunidades en línea.

Una primera herramienta gira en torno a reconocer que es una comunidad; es decir, debemos tener claro que somos miembros de un colectivo que, si bien, mayormente interactúa por medios digitales, es bastante probable que las interacciones se alineen con las de la vida real. Por tanto, al recibir comentarios negativos dentro de una comunidad virtual, debemos tener claro que es posible que la situación se traslade a la vida real.

Una segunda recomendación implica conocer las audiencias. Al respecto, se propone que las interacciones que establezcamos deben estar mediadas en función de las características de las personas que participan dentro de la comunidad.

En este sentido, se recomienda mover las interacciones a espacios de la vida real, a fin de aprender a comprender e identificar patrones de comunicación, verbales y no verbales que nos haga posible caracterizar a las personas con las que interactuamos.

Esto es importante puesto que diversas investigaciones han demostrado que la mayoría de los usuarios de medios digitales tienen dificultades para identificar las características de las personas dentro de las comunidades en las que participan.

De esta manera, al conocer las audiencias, será posible que ajustemos nuestro comportamiento de acuerdo al resto de personas que nos rodean. Por ejemplo, determinadas declaraciones políticas pueden ser del agrado de familiares cercanos, pero ofensiva para nuestros compañeros de trabajo.

Por último, a nivel individual, la sugerencia es comprender el comportamiento humano, puesto que, al entender cómo funciona el comportamiento humano, especialmente en medios digitales, será posible tomar un rol activo en torno a la configuración de normas y valores de las comunidades a las que nos adscribimos.

Así, teniendo en cuenta que las emociones influyen sobre el comportamiento, debemos tener presente que los comentarios emotivos pueden inspirar comentarios de la misma clase, mientras que la agresión incita más agresión.

Consideraciones a nivel organizacional

Las plataformas pueden favorecer un buen trato entre los miembros de la comunidad

Más allá de las responsabilidades individuales, las plataformas en línea en las cuales suelen llevarse a cabo estas formas de acoso, pueden tomar un rol activo a fin de disminuir la incidencia de tan peligroso fenómeno.

Una de las recomendaciones principales es diseñar las interfaces en las que interactúan los usuarios, de forma que se tenga control sobre la clase de personas que pueden comentar ciertos contenidos y los comportamientos que se pueden desplegar en línea.

En Psicología, varios estudios han dado cuenta de la relación entre los rasgos de personalidad con el comportamiento antisocial en línea, por lo que resulta importante tener la posibilidad de emplear plataformas que promuevan la participación de personas que dejaran comentarios positivos y representen un obstáculo para los que dejaran comentarios ofensivos hacia los demás, minimizando los comportamientos dañinos.

Un elemento importante de este punto es el anonimato, pues les da la seguridad a las personas de hacer cualquier cosa sin que nadie sepa su identidad. En este sentido, al eliminar la opción del anonimato, sería posible disminuir la tendencia de las personas a dejar comentarios agresivos bajo un velo protector.

Una segunda herramienta viene de la mano de políticas de moderación, es decir, reglas de comportamiento que conforman una especie de control social, determinando cuales son los comportamientos aceptados y cuáles no.

tal como las implementadas por Riot Games, empresa encargada del juego Leage of Legens, quienes han obtenido buenos resultados al disminuir comportamientos ofensivos estableciendo medidas que promueven valores compartidos por la comunidad de jugadores.

Específicamente, en el juego se incluye un tribunal de jugadores que tienen la tarea de determinar un castigo para personas que se hayan visto participes en un comportamiento poco civilizado.

Por otro lado, se plantea que una buena estrategia para evitar el acoso digital implica el publicar datos, información y análisis respecto a las características de la comunidad en línea, de forma que sea posible conocer la audiencia y ajustar el comportamiento de acuerdo a esto, tal como se sugería anteriormente.

Finalmente, es recomendable que las plataformas digitales desarrollen procesos claros y sencillos para informar comportamientos inadecuados, de forma que sea posible actuar rápidamente para castigarlos, disminuyendo su incidencia y haciendo de nuestras comunidades en línea lugares seguros de esparcimiento e información.

Referencia: Trolls, fanboys and lurkers: understanding online commenting culture shows us how to improve it, Renee Barnes, (2018), University of the Sunshine Coast