Para cualquiera que alguna vez haya deseado tener un día con más horas, los geocientíficos tienen algunas buenas noticias: los días en la Tierra son cada vez más largos, aunque esta extensión se produce muy lentamente.

Para llegar a esa conclusión, los investigadores reconstruyeron la profunda historia de la relación de nuestro planeta con la Luna y otros cuerpos planetarios, encontrando que hace unos 1.400 millones de años, un día en la Tierra tenía una duración de aproximadamente 18 horas y 41 minutos.

Desde entonces, y debido a la interacción del planeta con la luna, los días se han alargado gradualmente a una tasa de aproximadamente 74 milésimas de segundo por año.

El estudio describe un método estadístico conocido como astrocronología, el cual vincula la teoría astronómica con las observaciones geológicas, a fin de dar un vistazo en el pasado de la Tierra, reconstruir la historia del Sistema Solar y comprender el antiguo cambio climático, tal como se capturó en el registro geológico terrestre.

El movimiento de la Tierra en el espacio está influenciado por las fuerzas gravitatorias ejercidas tanto por la Luna como por los otros planetas. Estas fuerzas constantemente cambiantes causan variaciones en la rotación de la Tierra sobre su eje, y en la órbita que el planeta traza alrededor del sol.

Estas variaciones se conocen colectivamente como ciclos de Milankovitch, nombrados así en honor del matemático serbio que los describió por primera vez en la década de 1920. Por ejemplo, la luna se está alejando de la Tierra a una velocidad de 3,82 centímetros por año. Mientras lo hace, el planeta reacciona ralentizando la rotación, lo que significa que los días se van haciendo cada vez más largos.

Utilizando esta tasa, los científicos que extrapolan en el tiempo han calculado que, más allá de aproximadamente 1.500 millones de años atrás, la Luna habría estado tan cerca de la Tierra que sería destruida. Sin embargo, sabemos que la luna y la Tierra tienen aproximadamente 4.500 millones de años. Entonces las tasas de movimiento deben haber sido diferentes en el pasado.

Para resolver esta paradoja los investigadores utilizaron un método estadístico diseñado para lidiar con la incertidumbre en el tiempo, denominado TimeOpt. Combinaron esto con la teoría astronómica, los datos geológicos y un enfoque estadístico sofisticado llamado inversión bayesiana, que permite a los investigadores obtener un mejor manejo de la incertidumbre de un sistema de estudio.

Con el enfoque, descubrieron que podían evaluar de manera confiable capas de roca en las variaciones de registros geológicos, así como la dirección del eje de rotación de la Tierra y la forma de su órbita, tanto en tiempo más reciente como en el tiempo profundo, mientras que simultáneamente abordaron la incertidumbre.

Referencia: Proterozoic Milankovitch cycles and the history of the solar system. PNAS, 2018. https://doi.org/10.1073/pnas.1717689115

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