El cuerpo humano ha evolucionado desde ser un primate hasta la versión que mostramos hoy. En todo proceso evolutivo, el cuerpo sufre cambios dramáticos para adaptarse a los requisitos de la naturaleza. Durante este proceso, algunas partes del cuerpo desarrollan órganos adicionales, algunos se transforman por completo y otros simplemente se eliminan.

No cabe duda de que nuestros cuerpos son realmente sorprendentes. Sin embargo, en su composición hay algunas partes a las que catalogamos como inútiles o simplemente desconocemos. Pero una cosa es segura, hay muy poco en nuestras anatomías sin ningún propósito. Los siguientes son buenos ejemplos:

El apéndice

Es común que a las personas que se realizan una apendicectomía de emergencia (extracción del apéndice) se les anime con la frase: “está bien, de todos modos el apéndice es completamente inútil”. Pero esa extraña estructura unida al colon que aparentemente tiene poco sentido y que no es indispensable para vida, no es solo un vestigio evolutivo después de todo. Investigaciones recientes han descubierto que podría desempeñar un papel clave en nuestro sistema inmunitario, al albergar bacterias buenas que ayudan a combatir las infecciones.

El ADN basura

Aunque representa una parte sustancial de nuestro genoma, el llamado ADN basura no contiene instrucciones para producir proteínas específicas. Además, se cree que su naturaleza repetitiva hace que el genoma sea menos estable y más susceptible a daños o enfermedades, y hasta hace relativamente poco tiempo los científicos creían que no tenía ningún propósito real.

Sin embargo, recientemente esa impresión ha cambiado por completo y ahora se sabe que constituye una parte importante de nuestro genoma. Si no fuera de alguna manera beneficioso, la evolución al menos habría comenzado a eliminarlo gradualmente, pero eso no ha sucedido.

los investigadores pueden haber descubierto para qué sirve: desempeña un papel fundamental al sostener el genoma asegurando que los cromosomas se unan correctamente dentro de los núcleos de las células.

El intersticio

Resulta que tenemos un órgano que envuelve los otros órganos, y ha estado oculto hasta hace poco. El órgano recientemente clasificado se llama intersticio, y anteriormente se pensaba que era relativamente inutil, un tejido semi sólido destinado a llenar el espacio entre nuestros órganos. En realidad, está lleno de líquido, apoyado en un enrejado de colágeno, y ayuda a proteger nuestros órganos de los golpes externos, al igual que los cojines de aire en zapatillas para correr.

Las células inmunes “inútiles”

Tenemos estas células inmunes en nuestros cuerpos que aparentemente no tenían ninguna función, lo cual representaba un verdadero enigma, porque estos linfocitos “silenciados” están presentes en nuestros cuerpos en grandes cantidades y sólo parecían activarse para atacar al cuerpo en forma de enfermedades autoinmunes.

Pero estas células representan un nuevo tipo de inmunidad que no conocíamos antes: atacan infecciones peligrosas que de otra manera evadirían el sistema inmune disfrazándose como parte del cuerpo. lo que sin duda se plantea como una línea de defensa bastante útil.

Referencias:

Morphological evolution of the mammalian cecum and cecal appendix. Comptes Rendus Palevol, 2016. https://doi.org/10.1016/j.crpv.2016.06.001

A conserved function for pericentromeric satellite DNA. eLife, 2018. https://doi.org/10.7554/eLife.34122

Structure and Distribution of an Unrecognized Interstitium in Human Tissues. Scientific Reports, 2018. https://doi.org/10.1038/s41598-018-23062-6

Germinal center antibody mutation trajectories are determined by rapid self/foreign discrimination. Science, 2018. https://doi.org/10.1126/science.aao3859

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