Retocar fotografías no es una práctica exclusiva de la actualidad; desde el momento en el que nació la fotografía, las personas dedicadas a esto empezaron a retocar las imágenes, ya sea para corregir imperfecciones o para conseguir la imagen más perfecta, en tanto fuese posible. En lo próximo, revisaremos cómo se llevaban a cabo estas prácticas antes del Photoshop.

En otras palabras, antes de la era digital, ya se estaban editando las imágenes obtenidas a partir de fotografías, siendo esto tan antiguo como la misma práctica fotográfica. Con estas técnicas, es posible desarrollar imágenes modificadas a partir de otras, obteniendo resultados más pulidos o logrando composiciones totalmente distintas, llegando a distorsionar la realidad.

Mas allá del hecho de que las manipulaciones digitales en el campo de la fotografía están principalmente asociadas a la actualidad, debemos tener en cuenta que todas estas técnicas tienen un bagaje histórico que fue parte del repertorio fotográfico predigital: se suavizaban las arrugas, se adelgazaban las cinturas, se añadían objetos en las escenas, entre otros retoques.

Para el momento, la edición implicaba marcar meticulosamente aquellas zonas de la fotografía en las que se pretendían hacer alteraciones, además de revelar en múltiples oportunidades las imágenes, modificando con materiales químicos las zonas que se querían retocar.

En ese sentido, la edición fotográfica requería de una paciencia casi infinita, además de mística y grandes conocimientos respecto a los procesos que subyacen al arte, pues para modificar y retocar una fotografía, lo que, actualmente se hace casi de forma instantánea, en el pasado, podía tener una duración de horas o hasta días.

Claramente, los recursos con los que se disponía en el pasado, no eran los mismos con los que se cuenta en la actualidad; una de las principales diferencias es que, en la modernidad, la fotografía tiene un ciclo digital completo, por lo que, en muchas ocasiones, ni siquiera llegan a tener un soporte físico en el papel.

Así, las cámaras modernas, capturan imágenes que se codifican de forma automática en formato binario, a partir de lo que pasan a equipos informáticos, donde pueden ser retocadas, recortadas, redimensionadas, etc.; luego de esto, lo más frecuente suele ser que el proceso culmine con un soporte únicamente digital de la imagen.

No obstante, en el pasado, la obtención de una fotografía perfecta era completamente distinto; antiguamente, las imágenes eran capturadas, luego se revelaban las fotos, transmitiendo la información a un formato físico, y era allí cuando empezaba el proceso de retoque.

Teniendo esto en cuenta, tal como veremos a continuación, el desarrollo y la evolución de los retoques digitales data del pasado, a partir de técnicas ingeniosas que les han permitido a los artistas de la fotografía despertar la curiosidad del público a partir de creativas composiciones.

El retoque fotográfico a lo largo de la historia

Desde la invención de las fotografías y el retocado de estas, los métodos desarrollados han sido múltiples y variados, además de imaginativos e ingeniosos. Una de las técnicas más antiguas, por no decir de más baja tecnología, implicaba recortar varias fotografías con una cuchilla, obteniendo diversos elementos de cada una de ellas, para luego juntarlos a fin de desarrollar una nueva composición, como si fuese un collage realista.

Luego de este proceso de deconstrucción y posterior composición, se sacaba una última fotografía, empleando una iluminación apropiada, de forma que se generase una imagen totalmente nueva, compuesta por los trozos de las fotografías originales.

Por su parte, otras técnicas implicaban múltiples exposiciones de un único negativo o la generación de la imagen final a partir de la superposición de varios negativos. En líneas generales, se trataba de mezclar varias imágenes en una sola.

Uno de los primeros experimentadores en esta área fue el fotógrafo de origen sueco, pero residenciado en Inglaterra, llamado Oscar Reilander, quien, durante 1851 aprendió una técnica denominada como colodión húmedo. Este es un proceso fotográfico a partir del cual se produce una imagen en negativo en un soporte transparente, generalmente de cristal.

A partir de combinaciones de muchos de estos negativos, el fotógrafo conseguía producir asombrosos montajes, siendo uno de los más famosos, el titulado “The two ways of life”, representando la divergencia de los caminos alternativos que supone una vida de pecado y una vida piadosa.

Igualmente, en 1858, otro fotógrafo, de origen inglés, llamado Henry Peach Robinson, empleaba la técnica de la impresión combinada, a partir de la que se usaban varios negativos fotográficos en conjunto a uno de fondo para crear una sola imagen en positivo. El artista, usando esta técnica, desarrolló su más famosa obra llamada “Fading Away”. Vale acotar que el artista se vio obligado a abandonar su profesión a los 24 años, pues la exposición prolongada a los químicos fotográficos tóxicos había arruinado sus condiciones de salud.

Más adelante, entre 1885 y 1915 surge un movimiento fotográfico conocido como Pictorialismo, a partir del cual se defendía que la única buena fotografía era aquella que había sido manipulada. Para el momento, se alteraban y retocaban casi todas las fotos a partir de distintos métodos. Uno de los exponentes más importantes de este movimiento es George Seeley, con su composición “The Black bowl”.

Actualmente, aun existen fotógrafos que se especializan en estas técnicas; tal es el caso de Jerrhy Uelsmann, quien es conocido especialmente por sus montajes realistas en blanco y negro, realizadas a partir de técnicas antiguas, con un carácter imaginativo y onírico.

Aun mas, entre 2012 y 2012, el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, inauguró una exposición de arte llamada “Faking It: Manipulated Photography Before Photoshop”, en la que se mostraron más de doscientas  fotografías retocadas a partir de técnicas manuales, elaboradas entre los años de 1840 y 1990.

A lo largo de la historia de la fotografía, tal como veremos más adelante, son muchas las técnicas que los artistas idearon a fin de dar con una imagen perfecta que impactara y se quedará por mucho tiempo en la memoria de las personas.

Técnicas de edición antes de Photoshop

Tal como vemos, los retoques, adiciones y, en general, cualquier modificación que se le hiciese a alguna fotografía, en aquella época, implicaba un laborioso proceso en el que el artista, con sus propias manos, editaba las imágenes en cuestión. Algunas de las técnicas empleadas eran:

  1. Tapados o edición zonal: es la técnica de edición más frecuente; consiste a dar luz en el soporte a zonas específicas del negativo de forma que se consiguiese más exposición a determinadas partes de la imagen, jugando con el brillo y con el contraste. En esta técnica, es importante el uso de las manos, pues se emplean sus movimientos a fin de crear zonas de degradado más adecuados, puesto que con plantillas, los bordes suelen crear bordes demasiado exactos, resultando en fotografías muy ficticias.
  2. Técnica de múltiples exposiciones: se exponía, en varias oportunidades, un único negativo o se generaban fotos a partir de negativos superpuestos; la idea, en líneas generales es mezclar dos o más imágenes para formar una sola.
  3. Retoque de imperfecciones y reparación: se hacían retoques manuales por medio de pinceles, aerógrafos o tinta negra colocada directamente sobre los negativos. En particular, se usaba frecuentemente el puntillismo para corregir las imperfecciones o desaparecer elementos no deseados. Aquí pudiésemos incluir el pintar con colores fotografías reveladas en blanco y negro.
  4. Fotomontaje: implicaba recortar varias fotografías con una cuchilla que luego eran colocados juntos, desarrollando una nueva composición fotográfica.
  5. Uso de revelador sobre áreas expuestas: a partir de esta técnica se utilizaban elementos químicos en zonas particulares que permitían ocultar o recalcar tanto sombras como zonas claras, además de mejorar la luminosidad, el brillo o lo que se quisiera.

Aquí un video donde explica el proceso de ‘tapados o edición zonal’ destacando la utilización de las manos:

Teniendo en cuenta todo esto, es evidente la calidad artística de estos primeros editores de fotos, cuyos trabajos están a la par de cualquier montaje actual digitalizado. Si bien las tecnologías actuales han permitido disminuir las dificultades asociadas a la labor del fotógrafo, no podemos negar la genialidad derivada de estas antiguas técnicas, muchas de las cuales son inspiración para los programas usados en el presente.

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