Einstein Lengua

Casi siempre, detrás de una imagen hay una historia que vale conocer. Tal es el caso de una famosa fotografía en la que sale Albert Einstein con su cabello despeinado, su bigote característico, ojos bien abiertos y sacando la lengua directamente hacia la cámara. Este puede parecer un gesto jocoso, pero, realmente, ¿por qué llegó a hacer esto el científico de mayor renombre en la historia de la Ciencia?

Probablemente, la mayor parte de la población mundial es capaz de identificar a Albert Einstein, científico alemán de origen judío considerado como el científico más popular y conocido en el siglo XX, gracias al desarrollo de la Teoría de la Relatividad, su explicación teórica del movimiento browniano y el efecto fotoeléctrico, entre otras investigaciones de mucho renombre.

Teniendo en cuenta su prestigio en cualidad de científico, además de la época en la que desarrolló su carrera, es probable que a Einstein le atribuyamos un carácter parco y objetivo; sin embargo, se le conocía por un sentido del humor bastante sarcástico.

Por ejemplo, existe el rumor de que, en una oportunidad, a finales de la década de los cuarenta, Marilyn Monroe y el científico coincidieron en una reunión social; la actriz se le acercó y le comentó: “¿Qué dice, Profesor? Deberíamos casarnos y tener un hijo juntos, ¿se imagina un bebe con mi belleza y su inteligencia?”.

En torno a esto, Einstein, en un tono sarcástico, le respondió: “Desafortunadamente, temo que el experimento salga a la inversa y terminemos con un hijo con mi belleza y su inteligencia”. Vale acotar en este punto que la actriz tenía un coeficiente intelectual de 165, lo que superaba en 5 puntos el de Einstein.

La historia detrás de este icónico gesto

Einstein, Frank Aydelotte y Marie Jeanette, saliendo del Princeton Club

En atención al conocido sentido del humor del científico, es posible que creamos que la foto, en la que sale sacando la lengua con apariencia jocosa, no sea más que una broma hecha a los periodistas. Sin embargo, la historia verdadera dista de esta versión.

Lo cierto es que esta imagen, que actualmente podemos encontrar en cualquier parte, como camisas y hasta tazas, fue capturada en el año de 1951, por un fotógrafo de la agencia de noticias United Press International, llamado Arthur Sasse.

Específicamente, la fotografía se tomó justo cuando Albert Einstein iba saliendo del Pricenton Club, lugar en el que estaba celebrando una fiesta por su cumpleaños número 72,  junto a Frank Aydelotte, director del Instituto de Estudios Avanzados de Estados Unidos, lugar donde el científico desarrollaba sus investigaciones para el momento, además de Marie Jeanette, esposa del director.

Al respecto, un escritor de origen francés, llamado Fred Jerome, narra en uno de sus libros más populares, titulado: “The Einstein Files. J Edgard Hoover´s Secret War against the World´s Most Famous Scientist” -lo que en español se traduce como “El expediente Einstein: el FBI contra el científico más famoso del mundo-, que Einstein, tras salir de la celebración, se tomó un tiempo para posar pacientemente para la cámara de un grupo de fotógrafos que, tras enterarse del evento, se congregaron a las puertas del mencionado club.

¿Por qué a veces no vemos lo que tenemos a la vista?

Una vez terminada esta sesión de fotos, justo cuando el ganador del Premio Nobel de Física del año de 1921 estaba dispuesto a marcharse del lugar, el fotógrafo Arthur Sasse, se le acercó y le solicitó otra fotografía.

Bien sea que se encontraba agotado tras el evento o harto de ser perseguido por reporteros, y quizás bajo los efectos del alcohol, el científico hizo el famoso gesto de sacar la lengua con el objetivo de sabotear la misión de los fotógrafos; así, Sasse fue el único de los allí presentes lo suficientemente rápido como para capturar el momento con su cámara.

De esta forma, Sasse aprovechó la oportunidad de romper paradigmas con una imagen de Einstein en tan curiosa pose, en una época en la que las personas estaban acostumbradas a ver fotografías de personalidades reconocidas con poses muy formales y casi institucionales.

Teniendo esto en cuenta, en torno a la imagen se inició un debate entre los editores, pues pensaban que la fotografía podría resultar en una ofensa hacia el científico; sin embargo, a todo riesgo, la agencia decidió publicarla.

Luego de esto, no sólo Einstein no se molestó en lo absoluto por la fotografía, sino que le resultó tan jocosa y agradable, que le solicitó a la agencia nueve copias de esta, las cuales mandó a recortar, excluyendo a quienes le acompañaban en ese momento, a fin de regalárselas con dedicatoria a sus amigos más cercanos.

El destino actual de la fotografía original

Einstein sacando la lengua / Autor: Arthur Sasse

Tras algunos años, y luego de la muerte de Einstein, copias originales de la foto han estado rondando los mercados. Por ejemplo, para el año de 2009, la icónica fotografía, con un tamaño de 7 por 10 pulgadas, fue vendida en una subasta por 74.324 dólares.

Más adelante, en el 2017, la casa de subastas de Los Ángeles, llamada Nate D. Sanders, vendió la fotografía por la suma de 125.000 dólares americanos, igualando el nivel mínimo de ofertas fijado por la empresa por este preciado objeto. No obstante, al anunciar la venta, no fue revelada la identidad del comprador y actual poseedor de la épica fotografía.

En particular, a diferencia de la imagen que comúnmente conocemos, en la que se muestra solo el rostro del científico, la foto subastada, además de estar en buenas condiciones, no está recortada, sino que se ve a Einstein a bordo del vehículo junto a sus acompañantes; adicionalmente, tiene escrito en su margen izquierdo “A. Einstein .51”, lo que indica que este la firmó poco tiempo después de que fuese revelada y publicada, convirtiéndose así, en un valioso objeto de colección.

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