Quizás parezca imposible imaginarse a un delfín fuera del agua o a un elefante en el medio del océano; sin embargo, de acuerdo a un documental transmitido por National Geographic, llamado “En el vientre Materno”, es posible inferir que los delfines tuvieron un pasado terrestre, mientras que los elefantes vivían en el agua.

El programa en cuestión, se trata de un inédito trabajo documental en el que, gracias a los últimos desarrollos en tecnología audiovisual, se muestran grandiosas imágenes en las que se observan en primer plano los cambios experimentados por futuras crías en pleno estado de gestación, dentro del vientre de sus madres.

Los delfines tienen un pasado terrestre

Nobu Tamura / Vía Wikipedia Commons

En este sentido, en el documental se observa cómo, a tan solo 24 días de gestación, cuando el embrión de un delfín apenas tiene el tamaño de un garbanzo, desarrolla unas extremidades de pequeña magnitud que luego desaparecerán, dos semanas más tarde, lo que sugiere que, en algún momento de la historia de la especie, las tuvo para tener la capacidad de desplazarse por un medio sólido.

Luego, tras once semanas, justo cuando el feto del delfín empieza a adquirir su forma característica, es posible encontrar similitudes entre las estructuras óseas de sus aletas y las manos de los seres humanos.

Nobu Tamura / Vía Wikipedia Commons

Este proceso de desarrollo plantea una inquietante duda respecto a la evolución de la especie. Al respecto, de acuerdo al Instituto de Tecnología de Tokio, lo que conocemos actualmente como delfín, desciende de una especie denominada como Mesonyx, cuya aparición en el planeta data de aproximadamente 95 millones de años.

En específico, el Mesonyx se trataba de un animal terrestre que únicamente entraba al agua para conseguir sus alimentos, por lo que sus extremidades, tanto traseras como delanteras, se caracterizaban por poseer una estructura ósea capaz de soportar su peso. Por los siguientes 30 millones de años, esta especie inició un proceso evolutivo que le permitió adaptarse a la vida dentro del agua, hasta llegar a ser el delfín que todos conocemos actualmente.

Isthminia panamensis, pariente lejano de los delfines

Quizás fueron las condiciones cambiantes del clima terrestre las que impulsaron ese ajuste en su forma de vida y en su ecosistema, lo que implica que sus patas delanteras se desarrollaron como sus aletas pectorales y sus patas traseras comenzaron un proceso de desaparición.

No obstante, la estructura ósea de los huesos de sus aletas pectorales actuales son restos de sus días como animales terrestres y, además, presenta ciertas estructuras que se presumen son vestigios de las patas traseras en forma de ciertos huesos en su pelvis.

Luego de procesos evolutivos que transcurrieron en millones de años, esa especie se transformó en el mamífero acuático que hoy conocemos como delfín, que, a diferencia de otros mamíferos, como las focas y las morsas, que se reproducen en la tierra y se alimentan en el agua, los delfines actuales siguen cumpliendo todas las funciones de su vida dentro del mar.

Los elefantes acuáticos

Deinotherium, ancestro de los elefantes modernos

En la misma línea, el documental analiza un caso muy diferente, el de los paquidermos, pues parece ser que los elefantes tienen más parientes aparte de los conocidos mamuts. En particular, el desarrollo del embrión de una cría de elefante que pesará aproximadamente 120 kilos al nacer, presenta ciertos signos que hacen pensar a los científicos que el habitar de sus antecesores pudo ser el mar, en lugar de la tierra.

Estas aseveraciones las hacen en función de dos elementos distintivos de la especie: su trompa y varios conductos respiratorios, desarrollados a los cuatro meses de gestación. En este sentido mientras la trompa les permite respirar a pesar de tener la boca sumergida en el agua, los conductos respiratorios en forma de riñón a los que se hace alusión, son estructuras compartidas con otras especies, como los peces y las ranas.

Disputas familiares en las semillas impulsan una rápida evolución

De hecho, los elefantes son los únicos mamíferos que dan a luz crías vivas que presentan estas características que son propias de los animales acuáticos, lo que plantea el enigma del pasado acuático de la especie.

Al respecto, expertos de la Universidad de Oxford y de la Universidad Stony Book de Nueva York, llevaron a cabo un estudio en el que se analizaron las huellas químicas preservadas en dentaduras fosilizadas de los ancestros del elefante, un animal parecido a un tapir, un mamífero de pezuña que se parece al cruce entre un caballo y un rinoceronte, encontrando que este se alimentaba de plantas procedentes de ríos y pantanos.

El estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciencies, revela detalles del estilo de vida y comportamientos de los elefantes modernos; al respecto, el Doctor Erik Seiffert, participante de la investigación, plantea que, más allá de las presunciones respecto a la evolución del elefante de un ancestro completamente terrestre, existen evidencias que indican que existe un pasado acuático.

Aún más, tras estudiar las cadenas de ADN, se encontró que los elefantes están relacionados genéticamente con los manatíes y los dugongos, o vacas marinas, como se les conoce popularmente, así como también con otros mamíferos terrestres tales como el damán o la liebre de las rocas. A partir de esto, se puede deducir que los elefantes y sus parientes ya extintos pueden haber evolucionado de un ancestro acuático.

Adicionalmente, los investigadores del Reino Unido y de Estados Unidos, analizaron las dentaduras fosilizadas de dos especies que formaban parte de una familia de mamíferos ya extinta, relacionados con el elefante, además de la vaca marina; estos restos datan de hace aproximadamente 37 millones de años, una época conocida como el Eoceno, y se presume que provienen del norte de Egipto.

En la investigación se estudiaron los patrones de distintos átomos de oxígeno y carbono, conocidos como isotopos, encontrados en el esmalte de la dentadura a fin de obtener datos respecto a la vida y la dieta de estos animales. A partir de esto dedujeron que estas dos especies vivían en un ecosistema acuático, alimentándose de la vegetación presente en los ríos y pantanos.

De acuerdo al Doctor Seiffert:

los patrones isotópicos preservados en la dentadura son muy similares a las de los mamíferos acuáticos actuales (…) eso apoya la tesis de que, en algún punto evolutivo, los elefantes vivían casi exclusivamente en el agua o eran anfibios.

A pesar de que no se tienen datos que permitan afirmar las causas a partir de las cuales los ancestros del elefante moderno abandonaron el agua por la vida terrestre, se infiere que el enfriamiento al final de la época del Eoceno secó los pantanos y los ríos, obligando a los animales a adaptarse a un ecosistema terrestre.

Viendo esto, a pesar de que son conocimientos que desafían al sentido común, podemos estar seguros de que, si Charles Darwin despertara, seguramente se sentiría orgulloso de los enigmas que emergen, aun en la actualidad, a partir de su afamada teoría de la evolución de las especies.

Referencias:

Stable Isotope evidence for an amphibious phase in early proboscidean evolution. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 2008. https://doi.org/10.1073/pnas.0800884105

What can dolphins tell us about primate evolution. Evolutionary Anthropology, 1996. https://doi.org/10.1002/(SICI)1520-6505(1996)5:3<81::AID-EVAN3>3.0.CO;2-Z

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