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De acuerdo a información suministrada por Cointelegraph, la Agencia de Servicios Financieros (FSA) de Japón ha emitido órdenes de mejora comercial para varias exchanges.

Esto debido a que una de las principales preocupaciones del organismo es el posible incumplimiento de las casas de intercambio con los requisitos contra el blanqueo de dinero (AML), ya que las inspecciones de la agencia revelaron que varias ellas no están aplicando suficientes controles Know-Your-Customer (KYC) –modalidad para evitar el inconveniente- para confirmar la identidad de sus usuarios y evitar que se efectúen negocios con personas inescrupulosas.

Asimismo, la entidad ha expresado su preocupación sobre los casos en los que afirma que los activos de los clientes no están separados de manera adecuada de los de la exchange.

Las nuevas exigencias de la FSA han sido emitidas  para doce (12) casas de intercambio en en total, dos de las cuales son autorizadas oficialmente y diez de ellas son “cuasi-operadoras”, lo que significa que su solicitud para una licencia operativa de la FSA aún está pendiente.

Según Cointelegraph Japan, se espera que la FSA publique un informe que resuma los resultados de sus inspecciones a fines de este mes; y también proporcionará más orientación sobre las medidas de protección del cliente requeridas.

Cabe destacar que existen dos escándalos de alto perfil que involucran  exchanges japonsas: el hackeo masivo, sin precedentes, de Coincheck, en el que se sustrajo de manera ilegal una cantidad equivalente a US$ 532 millones; y el infame colapso de Mt. Gox, con sede en Tokio. Ambos casos han motivado a las autoridades a extremar las medidas de protección al consumidor.

Desde abril de 2017, la Ley de Servicios de Pagos de Japón ha exigido que todas las centrales de criptomonedas se registren bajo una licencia de FSA, y las primeras licencias se aprueban en septiembre. El regulador reforzó aún más las estipulaciones este año, poniendo énfasis en el cumplimiento de AML y KYC.

Igualmente, durante el pasado mes de abril, se convocó a la creación de un organismo de autorregulación para que los intercambios japoneses proporcionaran asistencia a los operadores nacionales, algunos de los cuales han optado voluntariamente por cerrar en lugar de frenar la creciente presión de la FSA. No obstante, el país continúa mostrando crecimiento en el rubro.