Los científicos saben desde hace mucho tiempo que el sistema intestinal posee propiedades neuronales similares a las del cerebro; sin embargo, no han sabido cómo las diferentes células nerviosas en el tracto digestivo manejan esta coordinación.

Ahora, aprovechando las ventajas de una nueva técnica de obtención de imágenes, un equipo de investigadores en Australia ha observado directamente un patrón único de activación de los motores neurales fuera del cerebro o del sistema nervioso central.

El patrón de disparo neuronal en el intestino, mostró exactamente cómo nuestro sistema nervioso entérico coordina las contracciones en nuestro tracto gastrointestinal.

El sistema nervioso entérico (SNE) es una malla masiva de neuronas localizadas en nuestro tracto gastrointestinal. Es la colección más grande de neuronas que se encuentran en el cuerpo fuera del cerebro, y debido a su capacidad para operar de manera completamente independiente, se le conoce como nuestro “segundo cerebro”.

Utilizando modelos de ratones, los investigadores combinaron una nueva técnica de imagen neuronal con registros electrofisiológicos del músculo liso, para revelar un patrón de actividad que involucra diferentes tipos de neuronas, las cuales disparan simultáneamente ráfagas repetitivas que activan las células musculares a la misma velocidad.

Esta es la primera vez que este tipo de patrón de disparo neuronal rítmico repetitivo se ha observado directamente en el SNE, y los investigadores sugieren que podría ser un patrón neuronal antiguo que evolucionó hace mucho tiempo.

Durante el estudio, los investigadores demuestran cómo esta actividad rítmica genera los denominados complejos motores migratorios del colon para movilizar los gránulos fecales a través del colon.

Los científicos suponen que el SNE, no es nuestro segundo cerebro, sino nuestro primer cerebro. De modo que este sistema nervioso es un remanente de un tiempo en que los animales no tenían cerebro ni médula espinal.

Durante años, nuestro segundo cerebro ha sido ignorado como algo que sólo se encarga de las complejidades del sistema digestivo; sin embargo, cada vez más investigaciones sugieren que puede tener un alcance y efectos mucho más amplios.

Un nuevo campo de la ciencia, la neurogastroenterología, ha surgido para estudiar esta complicada masa de neuronas. Exactamente qué efectos tiene este segundo cerebro en nuestro bienestar general todavía no se ha entendido, pero se sabe que produce y utiliza un gran volumen de neurotransmisores, incluyendo alrededor del 95 por ciento de la serotonina y el 50 por ciento de la dopamina del cuerpo.

Un estudio del año 2010 encontró que la serotonina liberada por el intestino puede ser la causa fundamental de la osteoporosis que destruye los huesos. Otra investigación más reciente reveló extrañas conexiones entre la lesión cerebral traumática y el daño intestinal.

Los hallazgos de este estudio representan una valiosa adición a un cuerpo de investigación cada vez más fascinante que nos ayuda a comprender mejor el funcionamiento de este segundo cerebro.

Referencia: Identification of a rhythmic firing pattern in the enteric nervous system that generates rhythmic electrical activity in smooth muscle. Journal of Neuroscience, 2018. https://doi.org/10.1523/jneurosci.3489-17.2018