Mientras en una gran cantidad de países del mundo el concepto de ‘libertad de expresión’ aún está en juego para los seres humanos, existen personas que consideran que los robots también deberían gozar de este derecho.

Este planteamiento ha surgido desde hace más tiempo del que imaginamos, y se dirige específicamente a beneficiar a los llamados bots, esas cuentas de redes sociales que parecen gestionadas por personas pero que en realidad funcionan con Inteligencia Artificial (IA).

Mientras que algunas organizaciones y redes sociales como Twitter están esforzándose por eliminar los bots que distribuyen noticias falsas en Internet, otras personas piensan que hacerlo es una violación del derecho que aparentemente tiene el bot a la libertad de expresión.

¿Por qué silenciar a los bots?

Una de las organizaciones sin fines de lucro más interesadas en la eliminación de los bots en Internet es Common Sense Media, que busca proteger a los niños de la información falsa en las redes sociales. Ellos han asegurado a través de un comunicado que actualmente existen más de 100 millones de cuentas de bots en Facebook y Twitter, al tiempo que afirman que estas herramientas están causando estragos en estas plataformas.

La organización menciona el rol de los bots rusos durante las elecciones estadounidenses de 2016 en Estados Unidos, así como en otras ciudades donde los adolescentes de secundaria fueron incitados a cometer actos de racismo, utilizar cigarrillos electrónicos o incluso promoviendo violaciones de los derechos humanos en países africanos.

Robert M. Hertzberg, senador del Estado de California, afirmó recientemente que los bots en Internet dan credibilidad a las noticias falsas, razón suficiente para que sean eliminados. De hecho, este político ha planteado una ley que obligaría a las cuentas de bots que se identifiquen como tal.

¿Libertad de expresión para los robots?

Una de las respuestas más enérgicas contra la ley planteada por Hertzberg la ha planteado la Electronic Freedom Foundation (EFF), una organización también sin fines de lucro que busca proteger las libertades civiles en la era digital. Ellos se autodefinen como defensores de la libertad de expresión para la IA.

La EFF basa su argumento en el hecho de que los bots son creados por humanos, y por esa simple razón se estaría violando su libertad de expresión al intentar bloquear o silenciar un bot. En este sentido, asegura que los bots son utilizados en todo tipo de actividades de conversación, foros, poesía, en el discurso político, etc., por lo que eliminarlos o silenciarlos atentaría contra una persona cuyo proyecto pueda necesitar que nadie sepa que un bot es un bot.

Además, la EFF plantea que sí, en efecto, se puede exigir que un bot se identifique como tal durante los comicios electorales, pero agruparlos todos en una sola categoría para silenciarlos es un delito constitucional, porque incluso la Constitución de EE.UU no especifica que la libertad de expresión se restringe al habla humana.

Es difícil pensar que un bot programado para divulgar noticias falsas durante procesos electorales con el fin de influir en las elecciones presidenciales de algunos países sea legal, sobre todo si se tiene en cuenta que quienes manipulan dichos bots pueden ser personas u organizaciones con intereses particulares en dichos países.

Sin embargo, silenciar a un bot durante unas elecciones o una campaña política no es la solución, si tenemos en cuenta que muchas de estas herramientas son utilizadas para promover la violencia, el odio y el racismo en las redes sociales. Es evidente que las autoridades aún tienen bastante por debatir ante este tema.

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