El Monstruo del Lago Ness, o Nessie, como se le conoce cariñosamente, es el nombre de un animal legendario que, supuestamente, vive en un profundo lago de agua dulce ubicado cerca de la ciudad de Inverness, en Escocia; precisamente, toma su nombre de este lago, llamado Ness.

Este animal mítico es uno de los más grandes y difundidos misterios dentro del campo de la criptozoología, una pseudociencia que se encarga del estudio de animales cuya existencia aún no se ha comprobado, tal como Pie Grande y el Chupacabras.

Nessiteras rhombopteryx, el nombre “científico” que le han dado muchos de sus más fervientes creyentes, debutó en la palestra del misterio aproximadamente en 1933, cuando se elaboró un reportaje en un periódico escocés llamado Inverness Courier en el que se informaba que una pareja vio a dicho animal en la superficie del lago.

A partir de ese año, empezaron a multiplicarse los supuestos avistamientos, hasta 1951 cuando, presuntamente, desapareció. Posteriormente, en 1960, retomó el auge relacionado a este misterio, cuando, de la mano de Hollywood, fue filmado por un ingeniero aeronáutico llamado Tim Dinsdale.

Más allá de todo esto, los rumores respecto a la presencia de un animal de grandes magnitudes o un monstruo que habita en el lago, han estado presentes en la historia desde hace más o menos 1.500 años; sin embargo, a pesar de que muchos de los habitantes locales argumentan a favor de su existencia, la precisión, credibilidad y veracidad de tales historias está en tela de duda, pues todo parece apuntar a que la leyenda existe para favorecer la industria del turismo y la cultura local.

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El origen del mito del monstruo del Lago Ness

Teniendo en cuenta que se trata de un caso firmemente arraigado dentro de la cultura popular y en la criptozoología, es posible elaborar una especie de cronología respecto a la creación del mito en función de los supuestos avistamientos.

La referencia de mayor antigüedad respecto a una misteriosa criatura dentro del lago, se encuentra en un texto que data del siglo VII llamado Vita Columbae, o la Vida de San Columba, en donde se narra que, en el año 565, San Columba, salvó a una persona que estaba siendo atacada por un gran animal dentro del lago; de igual forma, muchos han asociado como primeras referencias a antiguas leyendas locales sobre unos míticos caballos acuáticos llamados Kelpies que supuestamente habitan en las profundidades de este lago.

Sin embargo, las características anatómicas que se describen de los Kelpies, son distintas a las que se le atribuyen actualmente a Nessie, además que, se critica fervientemente la historia de San Columba, pues existen múltiples versiones incompatibles entre sí.

Por su parte, la primera descripción moderna data de 1868 con un artículo publicado en el diario Inverness Courier, dando pie a rumores sobre un “pez enorme u otra criatura”, dentro del lago. Igualmente, en 1930, el periódico Northern Chronicle publicó una noticia titulada “Una extraña experiencia en el Lago Ness”, donde se narraba la historia de dos pescadores que vieron un enorme animal en ese lugar.

Sin embargo, el rumor definitivo sobre la existencia de Nessie se difundió, al igual que anteriormente, por el periódico Inverness Courier en 1933, cuando se publicó la noticia en la que una pareja dijo haber visto “un enorme animal hundiéndose en la superficie“, lo que causó sensación en los medios de comunicación; de hecho, tras esto, las editoriales londinenses enviaron reporteros a Escocia y se ofrecieron recompensas por la captura del animal.

Ese mismo año, un ciudadano apellidado Palmer, compartió su experiencia de avistamiento, describiendo que tenía una boca cuya anchura oscilaba entre los 30 y 45 centímetros con una apertura de más o menos 15 centímetros. Para el momento, se le conocía sencillamente como un pez misterioso o una extraña criatura, hasta que una pareja de turistas apellidados Spicer, se refirieron a este como un monstruo prehistórico; curiosamente, este avistamiento coincidió con el estreno de la afamada película King Kong, lo que sumergió al público de todo el mundo en una pasión por los monstruos.

Más adelante, en 1934, la preocupación por la criatura aumento, tras una famosa fotografía supuestamente capturada por el cirujano R. K. Wilson, donde se muestra un enorme animal de cuello largo que se asoma en la superficie del agua. No obstante, en 1994, el verdadero autor de la fotografía, admitió que todo era una falsificación que respondía a su contratación por la publicación Daily Mail para encontrar al monstruo.

En independencia de todo esto, y a pesar de la confesión, la foto ha sido difundida a nivel mundial por mucho tiempo como una evidencia incuestionable, arraigando aún más la leyenda dentro de la cultura popular.

Recientemente, en 2014, el servicio de mapas de Apple volvió a desatar las pasiones luego de un presunto avistamiento a partir de unas imágenes aéreas del lago. Específicamente, Andrew Dixon, un joven de 26 años, observando algunas fotos dentro de la aplicación, creyó ver al famoso monstruo.

Al respecto, dijo: “encontrarlo fue un golpe de suerte total, estaba mirando las imágenes de satélite de mi cuidad y luego decidí echar un vistazo al Lago Ness (…) ahora que tenemos espías en el cielo sobre el Lago Ness, tal vez tengamos más visitas de cazadores de Nessie”.

Este avistamiento puso fin a un periodo de ausencia del monstruo; sin embargo, más adelante se demostró que lo que se creía era la figura de Nessie en el lago, era realmente una embarcación de mediano tamaño.

Vemos entonces que, desde los inicios de la leyenda, esta se ha basado principalmente en especulaciones e, incluso, falsificaciones relacionadas al auge del campo de la criptozoología o del furor de los medios de comunicación, lo que le ha valido un espacio importante dentro de la cultura popular hasta nuestros días, por lo que vale preguntarse respecto a la posición de la Ciencia sobre este caso.

La Ciencia responde al mito: ¿Es Nessie real?

Desde 1987 se iniciaron las investigaciones oficiales sobre la existencia de este mítico animal; ese año, se ejecutó la operación de rastreo de mayor magnitud en el Lago Ness. Más de un millón de los euros actuales fueron invertidos en la operación, además de docenas de lanchas con sonares que barrieron por tres días el lago en cuestión, a partir de lo que fue imposible dar con Nessie en los 37 kilómetros de longitud que ocupa la masa de agua. También, en 2003, la BBC colocó 600 sonares que recorrieron milimétricamente el lago, encontrando únicamente una boya amarrada a bastantes metros bajo el agua.

Teniendo en cuenta los resultados de las investigaciones, se han planteado diversas hipótesis para explicar el fenómeno. Se cree, por ejemplo, que la criatura es un Plesiosaurio, o un remanente de estos, una criatura acuática prehistórica, perteneciente al mesozoico, de gran tamaño, con un cuello alargado, cabeza pequeña y dos pares de aletas.

Sin embargo, los científicos y hasta los expertos en criptozoología descartan esta explicación por varios motivos: en primer lugar, para asegurar la supervivencia de esta especia, es necesario que existan colonias de crianza, por lo que, siendo Nessie el único ejemplar, sería imposible que realmente existiese. En segundo lugar, estos animales emergían a la superficie para respirar, por lo que los avistamientos serían mucho más frecuentes que los reportados.

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De igual forma, la mayoría de los biólogos plantean que el lago no es lo suficientemente grande o productivo como para ser un ecosistema que permita la supervivencia de la criatura, además que, dicha masa de agua es el resultado de una glaciación geológica reciente, pues estaba congelado durante la era del hielo.

Así, la hipótesis que cobra más sentido es la de la confusión. En este sentido, los avistamientos pueden explicarse en función de la identificación errónea de otros animales, como focas, leones marinos, esturiones o incluso, una especie de tiburón común en el área llamado tiburón boreal o de Groenlandia.

De igual forma, se ha llegado a afirmar que el monstruo no es más que el efecto de burbujas causadas por la actividad volcánica en el fondo del lago, pues se han encontrado correlaciones entre movimientos tectónicos y la cantidad de avistamientos reportados.

En síntesis, de acuerdo a los planteamientos científicos, la existencia del monstruo del Lago Ness se contrapone con la lógica, pues el ecosistema no es apto para su supervivencia y es imposible que exista una especie si sólo está vivo un espécimen; además, como todo animal, los Nessies tienen que crecer y morir, por lo que, en independencia de su número, en algún momento debería haber aparecido al menos un cadáver o resto de su cuerpo, pero ningún resto orgánico ha aparecido.

Por lo que vemos, Nessie, como todos los misterios paranormales, parece ser, más que todo, un buen negocio turístico, aunque el interés ha ido cayendo en los últimos años, pues sus apariciones han descendido desde unos 20 avistamientos hace una década a prácticamente nada recientemente; sin embargo, recientemente, tal como veremos en los siguientes párrafos, se plantea una investigación que promete dar la respuesta definitiva al mentado misterio.

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La ciencia intentará comprobar la (in)existencia de Nessie

Tal como hemos discutido, independientemente de que, hasta la actualidad, no se ha podido comprobar la existencia del monstruo del Lago Ness, aún hoy, existen muchas personas que aseguran que este es real. Por lo tanto, a fin de solventar toda duda de forma definitiva, un grupo de investigadores de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda, decidió emprender el mayor estudio genético realizado hasta el momento.

La investigación, encabezada por Neil Gemmel, se trata de un análisis masivo del ADN presente en el lago Ness a partir de una técnica llamada ADN ambiental (eDNA), lo que permitirá desarrollar un catálogo detallado de todos los organismos vivientes en el lago.

Esta técnica consiste en extraer una muestra de una gran superficie del ambiente, a partir de lo que se analizan las moléculas de ADN, permitiendo obtener la composición genética de múltiples especies. Para el caso particular, los investigadores recogerán datos de pelos, escamas, saliva, sangre, orina y heces, entre otros fluidos a fin de descubrir si Nessie fue real en algún momento o no.

La información recogida será comparada con los datos de más de 100.000 especies conocidas, lo que permitirá catalogar las criaturas que realmente viven en el agua. De acuerdo a Gemmell, los organismos dejan tras de sí pequeños fragmentos de su ADN en el ecosistema en el que se desarrollan, por lo que tomarán 300 muestras de agua de distintos puntos y profundidades de la masa de agua, para después filtrar y secuenciar las cadenas de ADN.

Sin embargo, la verdad sea dicha, el objetivo de este despliegue científico no está centrado en la verificación de la existencia del monstruo; los motivos reales implican el estudio del grado de afectación de especies invasoras, tal como el salmón rosa del pacifico, al ecosistema del lago, además de encontrar alguna que otra especie nueva.

Las conclusiones de esta investigación podrían conocerse a finales de año, sobre lo que Gemmel muestra escepticismo respecto a la posibilidad de demostrar la existencia del monstruo del Lago Ness; sobre esto, manifiesta: “no creo en la idea de que el monstruo sea real. Sin embargo, estoy abierto a la idea de que hay cosas por descubrir”, en referencia a la posibilidad de encontrar nuevas especies tales como grandes ejemplares de peces.

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