Esta es una de esas preguntas a las que todos nos hemos enfrentado alguna vez: ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?; curiosamente, por más trivial que pudiese parecer, se trata de un dilema que ha inquietado a la humanidad desde épocas remotas.

Uno de los primeros en hacerse esta pregunta, fue Aristóteles, en la antigua Grecia, pues resulta que más un enigma biológico divertido y ocurrente, se trata de una pregunta que sirve como metáfora, ya que invita a cuestionarse respecto a los orígenes de la vida y de todo lo que nos conocemos, lo que resulta de especial interés para campos tales como la Filosofía, la Ciencia y la Religión.

La pregunta en cuestión, puede extenderse al formularla de la siguiente manera: “Qué fue primero: un elemento X que no existe sin otro elemento Y, o un elemento Y que no existe sin el elemento X?”, lo que implica que puede extrapolarse al enigma del origen de la vida y de todas las cosas, tal como un problema de causalidad.

Al respecto, Aristóteles afirmaba que lo actual es siempre anterior a lo potencial, por lo que el hombre precede siempre al esperma y por tanto, la gallina precede al huevo; en otras palabras, comparaba el planteamiento con la situación del hombre, argumentando que sí hubo un primer hombre, este existió sin padre ni madre, lo que desde la naturaleza parece imposible.

En atención a esto, más que una pregunta impertinente, se trata de una inquietud respecto a la causalidad lineal de la vida y de la naturaleza, para lo que se han desarrollado respuestas desde los campos de conocimiento correspondientes, tal como veremos más adelante.

La resolución filosófica del dilema

David Papineau, un filósofo académico y profesor de Filosofía de la Ciencia en el King’s College London, propone una solución semiótica a la discusión; específicamente, plantea que lo que define que un huevo sea de gallina es que contenga dentro de sí a un pollo o a una gallina, independientemente de que su origen sea otro.

Al respecto, explica: “Diría que un huevo de gallina lo es si contiene una gallina (…) si un canguro pusiese un huevo del que saliese una avestruz, se trataría de un huevo de avestruz, no un huevo de canguro”.  De acuerdo a esto, la primera gallina tuvo que haber salido de un huevo de gallina, a pesar de que sea posible que ese huevo no saliese, precisamente, de una gallina.

En resumen, de acuerdo a este experto en Filosofía, Aristóteles estaba equivocado al plantear que la gallina precede al huevo; veamos que tiene por decir la ciencia a este respecto.

La ciencia resuelve el problema

Al desarrollar este tópico, es imposible dejar de mencionar la Teoría de la Evolución de Charles Darwin, a partir de lo que se desprende que antes de la gallina, existió el huevo, pero entendiéndolo como una generalidad y no como un huevo del que después nació una gallina; es decir, en el mundo existían huevos antes de la existencia de la gallina.

En la misma línea de pensamientos, un reconocido genetista evolucionario de la Universidad de Nottingham, llamado John Brookfield, plantea que para responder a esta pregunta, es necesario remontarse a millones de años en la historia, cuando nació el primer pollo: “Este debe haberse diferenciado de sus padres por algún cambio genético, quizás alguno muy sutil, pero que produjo que este pollo fuese el primero que encajase en nuestro criterio que define lo que es realmente un pollo”.

Para el experto, el material genético de los seres vivos no se transforma durante la vida, sino durante el proceso de reproducción, por lo tanto, la primera ave que, en el transcurso de la evolución, se convirtió en lo que actualmente conocemos como una gallina, existió, en primer lugar, como un embrión dentro de un huevo.

Entonces, “el organismos vivo en el interior del huevo tenía el mismo ADN que el animal en el que luego se convertiría, por lo que la primera cosa viva que podemos calificar, sin temor a equívocos, como miembro de esa especie es el primer huevo”, plantea Brookfield. En otras palabras, la primera gallina no nació de otra gallina, sino que evolucionó de otras razas con características un poco diferentes.

La respuesta definitiva: el huevo precede a la gallina

Roy Sorensen, filósofo de la Universidad de Washington en San Luis, plantea que “es un problema curioso pues invita a descalificar la pregunta como si fuese estúpida, pero refleja una inquietud de la humanidad”.

De forma específica, el filósofo plantea que los huevos existen desde antes de que existieran las gallinas, pues los fósiles de huevos de dinosaurio que se han encontrado datan de hace 190 millones de años; aún más, los fósiles de la especie Archaeopteryx, que se conocen como la especie de aves más antigua de la que se tiene registro, datan de hace 150 millones de años, lo que reafirma la hipótesis de que los huevos existieron primero que cualquier ave en general.

Adicionalmente, se puede estar seguro de esta afirmación si entendemos que, en algún momento de la historia, una pre-gallina puso un huevo que contenía un ave genéticamente mutada que se clasificó como la gallina que todos conocemos actualmente.

Vemos, entonces, que existe un consenso científico y filosófico a favor de la teoría que reza que el huevo fue primero que la gallina, lo que nos permite concluir que lo que actualmente conocemos como gallina evolucionó de otro tipo de ave cuyas modificaciones genéticas se encontraban en un embrión dentro de un cascarón; así que la próxima vez que nos pregunten de forma retórica: “¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?”, podremos responder con total propiedad: “¡El huevo!”.

Referencia

Fabry, M. (2016).  Now You Know: Which Came First, The Chicken or the Egg. Time http://time.com/4475048/which-came-first-chicken-egg/