Southafrica

Durante los últimos meses, las noticias sobre criptomonedas han estado plagadas de advertencias de bancos centrales u organismos oficiales de estado sobre su poca fiabilidad y riesgos.

Cada entidad bancaria a nivel internacional ha estado tenido su propio punto de vista sobre lo que es aceptable en cuanto a terminología y normativas para efectuar transacciones.

En este escenario hay muy poco que no haya sido mencionado ya; pero en un esfuerzo por imponer un estándar nacional, el Banco de la Reserva de Sudáfrica (SARB), se negó a aceptar las criptomonedas como divisas y exhortó que sean consideradas sólo como tokens digitales, sin valor real, según la aclaración del diputado Francois Groepe.

No usamos el término “criptomonedas” porque no cumple con los requisitos de las divisas en el sentido financiero tradicional estable, que representa una unidad de medida y una unidad de valor. En este escenario, preferimos utilizar el término ‘token’.

Aunque este anuncio sólo refiere al término y no a ninguna medida o regulación oficial; de hecho, el SARB ya había organizado un organismo de autorregulación encargado de revisar y delinear un marco regulatorio para el sector de criptomonedas, instalado en abril.

En este sentido, “la autorregulación a través de organizaciones puede ser una solución más eficiente para establecer un control sobre las criptomonedas”, comentaron los voceros de la entidad.

No es de extrañar que este tipo de opiniones surjan, tomando en cuenta la naturaleza descentralizada de las criptomonedas, cuyo objetivo en el mercado queda lejos de las manos de organismos gubernamentales o bancarios.

Esta no es la primera vez que un ente bancario comenta de forma adversa sobre las monedas digitales. Apenas hace unos días, el Banco Central de Zimbabue prohibió a otras instituciones financieras de transar o proveer servicios a exchanges de criptomonedas.

Otro caso similar lo vimos durante la proclamación de los directores de los Bancos Centrales de Israel y Rusia, quienes respectivamente enfatizaron la necesidad de referirse a las criptomonedas como ‘propiedades financieras’ y no divisas o dinero.