Nombres

Los nombres importan; al menos Stefani Joanne Angelina Germanotta, Peter Gene Hernandez, Elmer Figueroa Arce, Caryn Elaine Johnson, así lo piensan. Los lectores de este post muy probablemente conozcan mejor estas personas como Lady Gaga, Bruno Mars, Chayanne y Whoopie Goldberg.

La evidencia de la idea de que los nombres personales importan, es decir, que tienen efectos sobre cómo las personas son percibidas y tratadas por otros, es más que anecdótico. Un reciente estudio muestra que el primer nombre influye en la manera en que otras personas perciben la edad, personalidad y hasta cuán eficiente la persona es en su trabajo.

Para el estudio, el equipo de investigadores reclutó a 500 estudiantes universitarios y les solicitó que calificaran 400 nombres populares masculinos y femeninos de las últimas siete décadas. La prueba incluía preguntas como “Imagina que estás a punto de conocer a Samantha: ¿Qué tan competente crees que sea?, ¿qué edad crees tenga? o ¿cuán cálida crees que sea?”

Luego de analizar las respuestas de los participantes, los investigadores encontraron que cuando se trataba de calidez y competencia, había un claro efecto de género. Los nombres asociados con baja competencia y alto calor tienden a ser femeninos. Por el contrario, los nombres asociados con alta competencia y baja calidez tienden a ser masculinos.

A lo largo de las siete décadas, algunos nombres se asociaron particularmente con la edad, por ejemplo, Betty y Bruce se percibieron consistentemente como mayores que Brittney y Brad.

Esta investigación se basó en pruebas precedentes de sesgos de nombres; por ejemplo, un estudio realizado en 1973 encontró que los maestros calificaban las pruebas de sus alumnos de manera más favorable si el nombre del estudiante era popular en ese momento.

Una encuesta reciente de personas que asistieron a un festival de ciencia en el Reino Unido descubrió que las personas con nombres como Elizabeth, Caroline, James y Richard, eran percibidas como más exitosas. Del mismo modo reveló que los nombres percibidos como más atractivos tendían a ser nombres femeninos de sonido suave como Sophie, o nombres masculinos cortos y agudos como Jack.

El investigador Leonard Newman, profesor de psicología en la Universidad de Syracuse y autor principal del estudio, relató:

“Hace muchos años, mis padres vinieron a visitarme a Chicago y le señalé a un político local. Les dije, ‘está bien orientado, va a llegar lejos’. Mis padres se rieron de mí y me dijeron: ‘No creo que llegará muy lejos en la política estadounidense con un nombre como Barack Hussein Obama’. Obviamente, estaban equivocados, y hay cosas claramente más importantes que los nombres”.

El hecho de que el género, la edad y la raza parezcan afectar el sesgo del nombre resulta lamentable, pero afortunadamente no se trata de una regla. Una persona que tenga un nombre impopular o inusual, no implica necesariamente que su destino esté sellado.

Referencia: Name Norms: A Guide to Casting Your Next Experiment. Personality and Social Psychology Bulletin, 2018. https://doi.org/10.1177/0146167218769858