Barbacoa

Según los informes, la contaminación del aire ambiental en las zonas urbanas y rurales causó tres millones de muertes prematuras en todo el mundo en el año 2012; el 14 por ciento de esas muertes fueron causadas por cáncer de pulmón.

Aunque la quema de combustibles fósiles y las emisiones industriales son en su mayoría responsables del deterioro de la calidad del aire, no deben pasarse por alto ciertos episodios especiales de contaminación, como los gases generados por las barbacoas, también conocidas como parrillas.

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Es posible que la población en general no esté al tanto del posible riesgo para la salud al que están sujetos, ya que estos episodios de contaminación no ocurren con tanta frecuencia. Aunque una barbacoa puede no ser una actividad diaria, es quizás uno de los eventos al aire libre más populares en todo el mundo.

En este sentido, un estudio encontró que las personas que se sentaban alrededor de una parrilla estaban expuestas a productos químicos llamados hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) a través de su piel.

Los HAP pueden producirse a partir de la quema de sustancias orgánicas, como carbón, gasolina y madera, y también se forman cuando las carnes se cocinan con “métodos de alta temperatura”; la exposición a estos productos químicos se ha relacionado con un mayor riesgo de desarrollar ciertos cánceres.

La mayoría de los estudios previos en este sentido se han centrado en la exposición a los HAP a través de los alimentos o el aire, en lugar de a través de la piel.

Pero este nuevo estudio descubrió que durante la parrilla, las personas absorbían cantidades más altas de HAP a través de su piel que a través del aire. Aun así, los investigadores encontraron que los mayores niveles de exposición a los HAP se produjeron al comer las carnes cocidas a las altas temperaturas.

Para el estudio, los investigadores analizaron los datos de 20 hombres que asistieron a una barbacoa durante 2,5 horas en Guangzhou, China.

Los participantes se dividieron en tres grupos: un grupo comió carnes a la barbacoa y no tomó precauciones especiales para evitar la exposición al humo; un segundo grupo no comió carne, pero estuvo expuesto al humo por el aire y a través de su piel; y un tercer grupo no comió nada de carne y usó una máscara especial para evitar la inhalación de humo, pero aún estaba expuesta al humo a través de su piel.

Los investigadores recogieron muestras de orina de los participantes antes y después de la barbacoa y también recogieron muestras de aire durante la barbacoa, para analizar los HAP. Los científicos también calcularon las estimaciones de la absorción de HAP de cada participante a través de los alimentos, el aire y su piel.

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Como esperaban los investigadores, consumir la carne a la parrilla estaba relacionada con el mayor nivel de exposición a HAP. Pero los investigadores estimaron que la absorción a través de la piel fue la segunda ruta de exposición a HAP más alta, seguida de la inhalación.

Los investigadores señalaron que si bien no hay ningún nivel de exposición a los carcinógenos que sea completamente seguro, aunque cuanto menor sea la exposición de una persona, mejor será. Sin embargo, la mayoría de la gente probablemente no necesite preocuparse excesivamente por absorber los químicos que causan cáncer a través de su piel, mientras asiste a una barbacoa, siempre que no lo hagan con una frecuencia excesiva.

Referencia: Importance of Dermal Absorption of Polycyclic Aromatic Hydrocarbons Derived from Barbecue Fumes. Enviromental Science and Technology, 2018. https://doi.org/10.1021/acs.est.8b01689

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