Alergias

Probablemente el rasgo más distintivo de las alergias es que son impredecibles. Aunque se desconoce la razón, es un hecho que a lo largo de la vida de una persona, las alergias pueden acentuarse, retroceder e incluso desaparecer, y de modo repentino, se pueden desarrollar nuevas reacciones alérgicas.

El sistema inmunitario está diseñado para proteger al cuerpo contra sustancias nocivas como los virus; pero si es demasiado sensible, reacciona a alérgenos como el polen, la caspa de mascotas y ciertos alimentos.

La manera más frecuente en que el cuerpo reacciona a estos alérgenos es aumentando la producción de moco, lo que genera estornudos, hinchazón nasal, picazón en la nariz y los ojos, entre otros síntomas. Las alergias más graves, incluidas las alergias alimentarias, incluso pueden causar una reacción potencialmente mortal llamada anafilaxis.

Las alergias pueden variar en el mismo individuo de una temporada a otra o de un alérgeno a otro. Por ejemplo, estornudar cuando está cerca de un gato, pero no de otro. La reacción a los alérgenos puede variar de persona a persona, aunque los médicos no saben exactamente por qué.

Si bien es probable que la respuesta alérgica a ciertos alérgenos disminuya con el paso del tiempo, lo cual probablemente se derive de un lento proceso de adaptación del sistema inmune, resulta frecuente que personas adultas desarrollen repentinamente respuestas alérgicas que nunca antes tuvo, lo que para los investigadores resulta un tema poco entendido.

Una teoría es que todos tenemos lo que se llama una “carga de por vida”, en la que somos resistentes a ciertas alergias, pero con el tiempo estamos expuestos a tanto polvo, moho y otros factores, que se altera la capacidad del sistema inmunológico de resistir tales irritantes. Por ejemplo, es posible que una persona nunca antes haya sido alérgico al polvo, pero puede desarrollar alergias al polvo cuarenta años después.

Una variable que puede afectar en gran medida la sensibilidad de un individuo a los alérgenos, es mudarse de una región a otra. La exposición a un clima diferente implica entrar en contacto con nuevos irritantes a los que el cuerpo y el sistema inmune no están acostumbrados.

Estos nuevos irritantes podrían estar relacionados con la temporada de crecimiento, las condiciones atmosféricas o los diversos tipos de elementos que se encuentran en esa área, y estos alérgenos ciertamente pueden provocar reacciones alérgicas a una persona.

Pero los cambios fisiológicos relacionados con el envejecimiento también pueden afectar la sensibilidad y susceptibilidad a las alergias. Las personas que son mayores tienen menos agua en sus cuerpos y eso significa que los pelos protectores, como los cilios en los conductos nasales, se vuelven más secos y menos efectivos para mantener alejados a los agentes que causan alergias.

Además, las cavidades nasales tienden a ser más secas en las personas mayores, ya que hay menos flujo de sangre a la nariz. Eso puede crear una atmósfera propicia para las reacciones alérgicas.

La respuesta a gran parte de las preguntas más apremiantes sobre las alergias es simplemente desconocida. Afortunadamente, la comunidad científica cada día se realiza nuevas investigaciones enfocadas a desentrañar los misteriosos mecanismos que subyacen a las alergias, y se tiene la esperanza de que pronto las respuestas a esas cuestiones, sean reveladas.

Referencia: Allergy and Aging: An Old/New Emerging Health Issue. Aging and Disease, 2017. https://doi.org/10.14336/AD.2016.0831