Kazakhstan

El presidente de Kazajistán, Nursultan Nazarbayev, hizo un llamado internacional a cooperar en materia de regulaciones sobre las criptomonedas.

Actualmente, “muchos países están evaluando la posibilidad de incorporar las criptomonedas a sus sistemas financieros”, comentó Nazarbayev durante la cumbre “Global Challenges 2018”.

También agregó que:

He estado viendo muchas acciones por parte de estados separados en este asunto, y esta segregación concluirá en resultado ineficientes. Creo que es necesario establecer un marco legislativo unitario. […] Es necesario construir nuevos mecanismos efectivos para el diálogo entre los estados. Los formatos G7 y G20, en los que participé más de una vez, en nuestra opinión, no abarcan la visión global del mundo, y por eso presentamos la iniciativa de G-Global, que nos permitirá tener en cuenta la opinión e intereses de todos los países.

Cabe destacar que Kazajistán ya ha demostrado su interés en las criptomonedas, con un índice de búsquedas populares por internet del doble en comparación con el año pasado; además, anunciaron su cooperación con la firma Exante, a fin de desarrollar el mercado digital de activos e iniciativas en Blockchain.

Hoy en día, una gran cantidad de territorios se han volcado al establecimiento de medidas regulatorias para controlar el mercado de criptomoactivos.

En este sentido tenemos que el gobierno de Suiza, por ejemplo, mostró su intención de evaluar la posibilidad de emitir su propio token ‘E-franc’. Asimismo, el ministerio de transporte de Malta estará anunciando nuevos proyectos en Blockchain para mejorar su sistema actual de transporte público.

Otro caso reciente lo constituye Corea del Sur, cuyo gobierno afirmó estar interesado en flexibilizar sus regulaciones y alinearlas con las proyecciones del G-20, relacionadas a emitir un marco regulatorio global.

Con el ritmo económico del mundo inclinándose, cada vez más, hacia el uso de recursos digitales, es una necesidad el establecer un orden sobre el curso del mercado, especialmente tomando en cuenta el creciente índice delictivo vinculado tanto al comercio con criptomonedas, como con cualquier otro desarrollo tecnológico que las involucre.