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Con cada vez más países a favor de regulaciones restrictivas en contra de las criptomonedas, el campo de desarrollo se puede ir acortando en el panorama del futuro digital financiero.

Aún así, todavía existen quienes creen en su potencial y mantienen una postura flexible, a la espera de lo que deparará su desarrollo en la industria. Este es el caso de Suiza, conocida como un paraíso fiscal para las monedas digitales, y ahora, hay alegaciones que emitirá su propia criptomoneda.

En el último reporte de las autoridades, el gobierno suizo instó a los legisladores que evaluaran los pros y contras de emitir la criptomoneda nacional ‘E-franc’.

En este respecto, el Consejo Federal de la región comentó lo siguiente:

El Consejo Federal es consciente de los principales desafíos, tanto legales como financieros, que irían acompañados por el uso de un franco electrónico. Pide que se adopte la propuesta para examinar los riesgos y las oportunidades y aclarar los aspectos jurídicos, económicos y financieros del e-franc.

El siguiente paso en el proceso consiste en recibir la aprobación de la cámara baja parlamentaria, quienes decidirán sobre el futuro de la criptomoneda nacional.

Cabe destacar que lo antes descrito es sólo un planteamiento que deberá ser estudiado cuidadosamente antes de una orden definitiva. Como lo expresó el vicepresidente del partido social democrático, Cédric Wermuth:

En Suiza, si la propuesta es aprobada, el Ministerio de Finanzas elaborará un estudio. No se ha informado sobre el momento en que se publicará en caso de que se dé el visto bueno.

Este no es el primer caso en que un país respalda su propia moneda digital. Venezuela, por ejemplo, lanzó su propia criptomoneda, Petro, a principios del primer trimestre del 2018. El presidente de la región insistió en emitirlo a costa de las reservas de petróleo y a pesar de la ardua oposición nacional, la preventa recaudó unos US$3 mil millones, según estiman las autoridades.

Ahora con Suiza sumándose a la lista, habrá que ver la evolución, pues de por sí iría en contra de los principios de descentralización y no intermediación de entes oficiales gubernamentales. Esperamos más desarrollos sobre el proceso.