Ruido Extremo

Es bien sabido que la exposición a ruidos extremadamente fuertes, ya sea una explosión, un petardo o incluso un concierto, puede provocar la pérdida permanente de la audición, una lesión cuyos daños son irreversibles.

Una investigación realizada en la Escuela de Medicina de la Universidad del Sur de California, ha identificado los mecanismos que subyacen a la pérdida de audición inducida por el ruido, y ha demostrado que una simple inyección en el oído medio, puede ayudar a preservar la audición después de la exposición a ruidos fuertes.

La investigación arroja luz sobre cómo ocurre la pérdida auditiva inducida por el ruido y cómo una simple inyección de una solución a base de sal o azúcar en el oído medio, puede preservar audición.

A fin de tener una amplia comprensión del efecto que provoca la exposición a ruidos extremadamente fuertes, los investigadores sometieron a ratones anestesiados a este estímulo, y utilizando una técnica de imagen llamada tomografía de coherencia óptica, observaron lo que sucede con las estructuras dentro de los oídos de los ratones en las horas posteriores al estallido al que fueron expuestos.

Inicialmente observaron que las membranas que separan los diferentes conductos dentro del oído interno comenzaron a abultarse en las primeras tres horas después del estallido, lo que sugirió que una de las cámaras dentro de la cóclea se estaba llenando con un fluido llamado endolinfa.

La cóclea es una estructura en espiral en el oído interno que contiene las partes móviles responsables de la audición. En las imágenes, los investigadores también observaron que las células ciliadas y las sinapsis, las conexiones entre las neuronas auditivas, se dañaron progresivamente durante los siguientes siete días. El equipo concluyó que la acumulación del fluido fue responsable del daño a las células y las sinapsis.

Para reducir la cantidad de endolinfa, los investigadores recurrieron a la ósmosis. Inyectaron una solución que se parecía a la perilinfa, el líquido que rodea el conducto coclear, en la abertura del oído interno. Esto modificó la concentración de iones de sodio y potasio en la perilinfa e incrementó la tasa de ósmosis, haciendo que la endolinfa fluyera fuera del conducto.

Después de dos meses, los ratones tratados con la perilinfa sintética más concentrada habían perdido entre 45 y 64 por ciento menos sinapsis, en comparación con los ratones no tratados. Estos resultados sugieren que la pérdida auditiva inducida por el ruido podría detenerse si los médicos pudieran revertir la acumulación de endolinfa lo suficientemente rápido.

El tratamiento podría tener varias aplicaciones potenciales; al respecto el autor principal del estudio, Dr. John S. Oghalai, profesor en el Departamento de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello de la Universidad del Sur de California, comentó:

“Puedo imaginar soldados que lleven una pequeña botella de esta solución con ellos y la usen para evitar daños auditivos después de la exposición a la presión de una explosión. También podría tener potencial como tratamiento para otras enfermedades del oído interno que están asociadas con la acumulación de líquido, como la enfermedad de Meniere”.

Los autores del estudio planean realizar nuevas investigaciones para determinar la secuencia exacta de pasos entre la acumulación de líquido en el oído interno y la muerte neuronal, seguidas de ensayos clínicos de su posible tratamiento para la pérdida de audición inducida por el ruido.

Referencia: Osmotic stabilization prevents cochlear synaptopathy after blast trauma. PNAS, 2018. https://doi.org/10.1073/pnas.1720121115

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