La historia de la medicina está marcada por numerosas invenciones que fueron descubiertas como por obra de un milagro; es lo que se conoce como Serendipia, es decir, aquellos descubrimientos o hallazgos afortunados, valiosos e inesperados que se producen de manera casual, o cuando se busca alguna otra cosa distinta.

Por ejemplo, en el año de 1928, el investigador británico Alexander Fleming, descubrió por casualidad un antibiótico que marcó un antes y un después en la historia de la medicina: mientras estudiaba ciertas bacterias, estaba almorzando un trozo de pan y, sin darse cuenta, unas migajas de este cayeron sobre sus cultivos. Unos días después, se dio cuenta de que un moho sucio había matado todas las bacterias y, en lugar de esterilizar el laboratorio, decidió estudiar este moho, descubriendo lo que hoy conocemos como penicilina.

Un caso bastante similar es la del Viagra, o la pastillita azul, tal como se le conoce popularmente; este medicamento es considerado como uno de los mejores inventos de la humanidad, siendo, de hecho, uno de los más vendidos a lo largo y ancho del planeta, haciendo felices tanto a hombres como mujeres. No obstante, lo que no muchas personas saben es que este producto milagroso de la ciencia moderna es el resultado de una serie de errores humanos.

En este sentido, el medicamento en cuestión, se descubrió por error, puesto que, en un principio, se trataba de una medicina que tenía por objetivo el de mejorar la circulación sanguínea en personas que sufriesen angina de pecho, un trastorno en el sistema cardíaco que afecta a los vasos sanguíneos del corazón, provocando que no bombeen suficiente sangre al mismo y, por lo tanto, afectando a las extremidades y al resto del organismo.

El Viagra fue desarrollado por la empresa farmacéutica Pfizer con el objetivo de lograr que los vasos sanguíneos se relajasen, tal como ocurre cuando los hombres experimenta una erección; sin embargo, no sabrían esto sino hasta un tiempo después, cuando, descubrieron en varias pruebas que, si bien la medicina no funcionaba para la angina de pecho, los pacientes que la consumían experimentaban múltiples erecciones.

El programa de investigación inició en el año de 1985, cuando la farmacéutica americana desarrolló estudios a fin de corroborar la eficacia de una sustancia llamada sildenafil para curar la angina de pecho; de forma específica, la angina de pecho está caracterizada por compresiones repentinas en el pecho resultantes de problemas en el sistema cardiovascular.

En un principio, se buscaba algún medicamento que inhibiera la enzima PDE-5 en el corazón, produciendo la relajación muscular, para lo que elaboraron una sustancia llamada sildenafilo, pero se descubrió que el efecto de esta para la circulación sanguínea no era duradero, pues se reducía a la mitad tan solo cuatro horas después del consumo, haciendo que los científicos se desilusionaran en la persecución de su propósito.

Por su parte, se mostraron sorprendidos al darse cuenta de que muchos participantes de sexo masculino pertenecientes a las pruebas experimentaban un efecto secundario que les producía cierta alegría: al consumir la sustancia y luego de una pequeña estimulación sexual, lograban una erección.

Tras esta agradable sorpresa, el laboratorio se vio motivado a investigar sobre la situación, contando con aproximadamente 3000 participantes con edades comprendidas entre los 19 y los 87 años. Por cinco años, estos hombres consumieron la pastilla mejorando su desempeño a nivel sexual; de hecho, se observó que los participantes que sufrían de disfunción eréctil estaban absolutamente satisfechos con los resultados.

Este medicamento tiene una acción particularmente específica sobre una enzima llamada fosfodiesterasa 5, que se encuentra en el pene y tiene como función destruir la actividad del óxido nítrico, el cual evita que el miembro adopte un estado de flacidez. En este sentido, el sildenafilo inhibe dicha enzima, permitiendo mantener las erecciones en tanto aumenta la duración de la acción del óxido nítrico.

En el mes de marzo de 1998, el medicamento fue aprobado por la Agencia Americana de Administración de Drogas y Alimentos; entonces, llegó a los hogares de las personas una pequeña pastilla azul que logró cambiar la vida sexual de miles de millones de parejas alrededor del mundo, ayudando, principalmente, a los hombres que sufren de la disfunción eréctil.

Desde entonces, en el mundo se venden más de dos billones y medio de pastillas de este tipo, ayudando a los hombres con problemas de erección a complacer a sus parejas y a sí mismos. Aún más, se le conoce como uno de los medicamentos “blockbuster”, una categoría de medicinas que por un año lograron recaudar más de un billón de dólares.

Así, durante los primeros doce meses luego de su aparición en los mercados, los beneficios percibidos por la farmacéutica aumentaron en un nada despreciable 51%. De igual forma, en los años siguientes que transcurrieron, el medicamento logró que la empresa Pfizer se convirtiese en una de las farmacéuticas más prestigiosas a nivel mundial, alcanzando en el 2012 una importante posición de liderazgo en el área, superando a su rival principal, la empresa Novartis.

A pesar de que no se sabe a ciencia cierta la cantidad de personas que consumen Viagra, ya sea en su presentación de marca o en forma de genéricos, la verdad es que su incursión en los mercados logro que se desnudase el problema de la impotencia masculina, un tema tabú para la época, cambiando de tajo la cultura secular que denigraba el desempeño sexual de los hombres con disfunción eréctil de todo el mundo.

Vemos entonces como los errores no siempre son tan desafortunados como pudiese parecer; en este caso, la farmacéutica junto a sus investigadores demostraron que el fracaso en el logro de un objetivo, puede traducirse en la felicidad de miles de millones de parejas alrededor del mundo.

Más en TekCrispy