Duelo Mascota

Cuando las personas que nunca han tenido un perro ven a dueños de perros llorar la pérdida de su mascota, probablemente piensan que se trata de una reacción exagerada; después de todo, es “sólo un perro”. Sin embargo, aquellos que han amado a un perro saben la verdad: su mascota jamás fue “sólo un perro”.

La muerte de una mascota puede ser una experiencia verdaderamente traumática y crear un gran vacío, comparable a la pérdida de un familiar o amigo cercano. Existe evidencia científica [1] que respalda esta afirmación.

Como humanos, proyectamos en nuestras mascotas nuestros pensamientos, emociones e ideas: nos vemos en nuestros animales. La creencia común de que los dueños llegan a parecerse a sus mascotas puede no ser vista como una perogrullada literal.

Pero, ¿Qué tienen los perros que hacen que los humanos se vinculen tan estrechamente con ellos?

Para empezar, los perros han tenido que adaptarse a vivir con humanos durante los últimos 10.000 años, y lo han hecho muy bien; son el único animal que se ha desarrollado específicamente para ser nuestros compañeros y amigos.

Quizás una de las razones por las que nuestras relaciones con los perros pueden ser incluso más satisfactorias que nuestras relaciones con humanos, es que los perros nos brindan una retroalimentación positiva e incondicional.

Esto no es casual; han sido criados selectivamente a través de generaciones para prestar atención a las personas. Una investigación de imágenes por resonancia magnética [2], muestra que los cerebros de perros responden a los elogios de sus dueños con la misma fuerza que a la comida, e incluso para algunos perros, el elogio representa un incentivo aún más valorado que su alimentación.

Los perros reconocen a las personas y pueden aprender a interpretar los estados emocionales humanos sólo por la expresión facial [3]. Estudios científicos también indican que los perros pueden comprender las intenciones humanas, intentar ayudar a sus amos e incluso repeler a las personas que no tratan bien a sus dueños.

Por estas y otras razones, no sorprende que los humanos respondan positivamente a ese afecto, asistencia y lealtad incondicional.

La pérdida de un perro resulta tan dolorosa porque los dueños no sólo están perdiendo a una mascota. Podría significar la pérdida de una fuente de amor incondicional, un compañero primario que proporciona seguridad y comodidad, y probablemente un protegido que ha sido criado como un niño.

Nuestros perros están cosidos en el tejido mismo de nuestra vida cotidiana. Así que su pérdida, ciertamente es dolorosa; algunas veces incluso más que la muerte de un amigo o miembro de la familia, y no hay absolutamente ninguna razón para sentirse avergonzado de eso, todo lo contrario, es un reflejo de profunda sensibilidad humana, un rasgo que enaltece.

Referencias:

1.- Why do people love their pets? Evolution and Human Behavior, 1997. https://doi.org/10.1016/S0162-3095(99)80001-4

2.- Awake canine fMRI predicts dogs’ preference for praise vs food. Social Cognitive and Affective Neuroscience, 2016. https://doi.org/10.1093/scan/nsw102

3.- How Dogs Perceive and Understand Us. Current Directions in Psychological Science, 2016. https://doi.org/10.1177/0963721416656329