Una revisión global que analizó datos de la Organización Mundial de la Salud, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud, mostró que el alcohol y el tabaco son, por mucho, la mayor amenaza para la salud humana en todo el mundo, eclipsando las secuelas generadas por las drogas ilegales.

El daño provocado por el tabaquismo y el alcohol, se debe en gran parte a una prevalencia notablemente mayor: a nivel mundial, uno de cada siete adultos fuma y uno de cada cinco consume bebidas alcoholicas.

En los últimos años, los científicos han encontrado muchas pistas sobre el hecho de que el alcohol no sólo daña el hígado y causa dependencia psicológica y fisiológica grave, sino que también contribuye al desarrollo de cáncer, diabetes y muchas otras enfermedades graves. Del mismo modo, se han descubierto nuevas características negativas en el tabaco.

De acuerdo con estadísticas de la OMS, el alcoholismo y el tabaquismo son responsables de la pérdida de entre 3,5 y 5 millones de vidas, una cifra comparable con el número de víctimas de accidentes de tráfico y ciertas formas de cáncer.

Hoy en día, muchos científicos están llamando activamente a todos los gobiernos a equiparar el alcohol y los cigarrillos a las drogas ilícitas y prohibir su uso y tráfico, ya que tienen un mayor impacto negativo en la salud que otras drogas ilícitas como la heroína u opiáceos.

Una simple comparación de los datos mostró que el tabaquismo es el mayor responsable de pérdidas humanas: en promedio, de cada 100.000 personas, 110 fallecieron debido al hábito de fumar y sus problemas relacionados.

El alcohol se llevó unas tres veces menos vidas y el resto de las drogas ilícitas en general,  diez veces menos. Del licor sufrieron más  los habitantes de Europa, y del tabaco: los habitantes de Oceanía y los países del sudeste de Asia.

Estos problemas, como expresan los investigadores, pudieran en realidad ser mucho más graves, ya que casi no hay datos sobre el número de fumadores, alcohólicos y drogadictos, en los países pobres de Asia, África y Latinoamérica, y con qué frecuencia mueren.

En cualquier caso, los resultados de esta investigación muestran que el tabaco y el alcohol son las mayores amenazas para la salud a nivel global, mucho más que los opiáceos y otras drogas ilícitas.

Estas cifras, sugieren los investigadores, deben ser tomadas en cuenta por los responsables de determinar las políticas de salud y los expertos de la OMS, en la preparación de leyes y campañas contra la adicción a las estas drogas culturalmente aceptadas.

Referencia: Global statistics on alcohol, tobacco and illicit drug use: 2017 status report, Addiction, 2018. https://doi.org/10.1111/add.14234