En los límites más externos de nuestro Sistema Solar, más allá de la órbita de Neptuno, se encuentra una inmensa nube de objetos pequeños y helados, conocida como el cinturón de Kuiper. Por décadas los científicos han debatido sobre la composición de los cuerpos que lo conforman, llegando a proponer la posibilidad de que existen algunos “infiltrados”.

Esta idea se fundamenta en el llamado modelo de Niza, el cual plantea que en las primeras etapas del Sistema Solar,  los grandes planetas gaseosos literalmente atropellaban el material que encontraban en su camino, enviándolos hacia el frio y oscuro espacio exterior.

Si bien este modelo es uno de los más aceptados, no se cuenta con una evidencia que lo respalde, hasta ahora. Utilizando los telescopios del Observatorio Europeo Austral (ESO), un equipo de astrónomos realizó un hallazgo que ayuda a fortalecer las teorías sobre la evolución dinámica del Sistema Solar, que describen cómo los planetas terminaron donde los vemos hoy.

Entre los cientos de millones de cuerpos que conforman el cinturón de Kuiper, el asteroide registrado como 2004 EW95, es particularmente diferente por ser el primer objeto rico en carbono ubicado tan lejos del Sol.

La confirmación de que el asteroide 2004 EW95 está compuesto por carbono, es un hallazgo que puede proporcionar nuevos conocimientos sobre la formación del Sol y sus planetas. El objeto probablemente se formó en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter y ha volado miles de millones de kilómetros desde su origen hasta su hogar actual en el Cinturón de Kuiper.

Para identificar la composición del asteroide, los investigadores estudiaron la luz reflejada en él con los instrumentos X-Shooter y FORS2 en el VLT. La sensibilidad de estos espectrógrafos permitió al equipo obtener mediciones más detalladas del patrón de luz reflejado desde el asteroide y así reconoció la firma de un asteroide carbonáceo, el mismo tipo de asteroide rico en carbono que se encuentra típicamente en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter.

Pero estas observaciones no fueron fáciles de realizar; incluso con el impresionante poder de recolección de luz del VLT, estudiar el asteroide 2004 EW95 fue todo un desafío.

A pesar de que el objeto tiene 300 kilómetros de diámetro, actualmente se encuentra en movimiento a unos cuatro mil millones de kilómetros de la Tierra y rodeado por una gran cantidad de otros objetos, lo que hace que recopilar datos de su oscura superficie rica en carbono sea tremendamente exigente, lo cual le otorga al trabajo de los científicos una nota sobresaliente.

Los investigadores señalan que el descubrimiento de un asteroide carbonáceo en el cinturón de Kuiper es una verificación clave de una de las predicciones fundamentales de los modelos dinámicos del sistema solar primitivo.

Referencia: 2004 EW95: A Phyllosilicate-bearing Carbonaceous Asteroid in the Kuiper Belt. The Astrophysical Journal Letters, 2018. https://doi.org/10.3847/2041-8213/aab3dc