Miel

Existe una antigua creencia que afirma que una cucharada diaria de miel cruda producida localmente, ayuda a aliviar los estornudos y la picazón en la garganta que acompañan a las alergias estacionales.

Esta premisa se basa en el hecho de que la miel producida por las abejas locales contiene el polen que produce la alergia, lo que a su vez puede ayudar a crear una inmunidad a los alérgenos específicos del área donde se reside. Debido a lo arraigado de esta creencia, un equipo de científicos decidió investigar al respecto.

A tal fin, los investigadores realizaron un experimento inicial de tipo abierto, donde los participantes están al tanto de si reciben un tratamiento o un placebo. A un grupo de voluntarios se les indicó tomar una cucharada de miel todos los días o jarabe de maíz con sabor a miel.

Los investigadores encontraron que los participantes que tomaron la miel informaron una significativa disminución de los síntomas alérgicos; el promisorio resultado indujo a la realización de otros experimentos.

En esta oportunidad se trató de una prueba doble ciego, donde nadie sabe si está tomando un placebo o no. Para este experimento, los 36 participantes del estudio fueron divididos en tres grupos: al primero se les suministró miel local; al segundo, miel nacional pasteurizada y al tercero, jarabe de maíz con sabor a miel.

Durante 30 semanas los participantes tomaron una cucharada todos los días. Al final de este periodo, los participantes que tomaron la miel no presentaron una mejora notable de los síntomas alérgicos comparados con los individuos que tomaron el jarabe de maíz.

Estos resultados llevaron a los investigadores a concluir que la miel producida localmente no promueve un alivio significativo de las alergias estacionales e insinuaron que este resultado pudo estar basado en que la dosis de miel administrada no haya sido suficiente.

Además,  resaltan el hecho de que históricamente el consumo oral de alérgenos ha demostrado ser una manera efectiva de entrenar al sistema inmune para no reaccionar de forma exagerada y provocar los distintivos síntomas alérgicos.

Los resultados de este estudio ponen de relieve el rol del efecto placebo. Si las personas creen que la miel les va a ayudar, entonces la miel les ayudará.

Al final, señalan los autores del estudio, lo que verdaderamente importa es el alivio de los síntomas, y si tomar una cucharada de miel ofrece una oportunidad de lograr ese alivio, puede tomarla sin remordimiento alguno. La miel es deliciosa y en caso de que no lograr una mejoría en la alergia, se estaría consumiendo un edulcorante natural que tiene otros beneficios asociados.

Referencia: Effect of ingestion of honey on symptoms of rhinoconjunctivitis. Annals of Allergy, Asthma & Immunology, 2002. https://doi.org/10.1016/S1081-1206(10)61996-5