Tomar La Mano En Dolor E1525580089858

Es probable que todos hayamos experimentado alguna situación en la que, al sentir malestar o dolor, encontramos un poco de confort al estar tomados de la mano de un ser querido; pues resulta que la explicación de este fenómeno va más allá del bienestar asociado a la compañía de una persona amada, ya que un grupo científicos de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, ha logrado explicar científicamente el por qué dar la mano a otra persona se traduce en un alivio del dolor, tal como veremos a continuación.

Tras diversos estudios, se demostró que cuando dos personas se toman de la mano al padecer de algún dolor, se produce un intercambio de información entre los órganos de ambos individuos y aumentan las redes de acoplamiento entre los cerebros de estos sujetos, generándose un proceso de intercambio de información, pues se encontraron correlaciones significativas entre las capacidades empáticas del acompañante con la magnitud de la analgesia, es decir, de la disminución de las sensaciones dolorosas.

Esta tesis fue respaldada por otro grupo de investigadores de la Universidad de Colorado y de la Universidad de Haifa, en Israel, quienes descubrieron que el tomar de la mano a un ser querido implica, además de la sincronización de los patrones respiratorios y del ritmo cardiaco, el acoplamiento de las ondas cerebrales, traduciéndose en el alivio del sufrimiento.

De hecho, se plantea que, en la medida en la que la afinidad con la persona aquejada del sufrimiento es mayor, la sincronización es más remarcada y por tanto, se produce más alivio, lo que ilustra el poder y la importancia del contacto humano.

Pavel Goldstein fue el investigador principal de este estudio, inspirándose en una situación personal en la que se dio cuenta de que, tras el nacimiento de su hija, el sujetar la mano de su esposa, le producía una reducción del dolor; al respecto, plantea: “quise probarlo en el laboratorio (…) si realmente se podía disminuir el dolor con el tacto y, de ser así, como era posible”.

Para investigar el fenómeno, se contó con la participación de 22 parejas que tuviesen una relación de al menos un año, exponiendo a uno de los miembros a estímulos dolorosos y midiendo sus reacciones, en función de las ondas cerebrales, a partir de un encefalograma, en condiciones distintas: en habitaciones separadas, sentados juntos sin tocarse y tomándose de la mano.

Se demostró que, tan solo la presencia del ser querido, implicaba la sincronización de las ondas cerebrales en el ritmo alfa mu, lo que está asociado a la concentración; aún más, cuando las manos estaban unidas, el acoplamiento era mayor. Esto se conoce como “sincronización interpersonal”.

De  igual forma, se plantea que este contacto empático hace que la persona en condiciones de sufrimiento se sienta comprendida, lo que activa los mecanismos de recompensa a nivel cerebral, inhibiendo las zonas asociadas a la percepción del dolor.

De acuerdo a  los investigadores, estos resultados representan una gran contribución a la comprensión de los mecanismos fisiológicos de la analgesia relacionada con el tacto, destacando el papel de la empatía del observador en el alivio del dolor; sin embargo, faltan estudios que permitan clarificar los mecanismos subyacentes a la analgesia relacionados a las interacciones sociales.

Referencia: Pavel Goldstein , Irit Weissman-Fogel , Guillaume Dumas y Simone G. Shamay-Tsoory. Brain-to-brain coupling during handholding is associated with pain reduction. Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), 2018. DOI: https://doi.org/10.1073/pnas.1703643115