Hiroshima Bamba

Poco después del bombardeo atómico en 1945, una de las acciones militares más mortíferas emprendidas en la historia humana, se comenzaron a hacer muchos esfuerzos para evaluar los efectos de la radiación.

En este sentido, un equipo de científicos realizó un nuevo estudio basado en muestras de tejido humano, para comprender con precisión la cantidad de radiación que las víctimas absorbieron en sus huesos.

Los investigadores midieron el impacto de las consecuencias, en términos de la dosis de radiación a la que las víctimas estuvieron expuestas y los efectos de esta exposición en el ADN y la salud en general.

El estudio de una mandíbula recogida 27 años después del bombardeo por el físico brasileño Sérgio Mascarenhas, que en ese momento era profesor visitante en la Universidad de Harvard, no pudo completarse en la década de 1970 por las limitaciones tecnológicas de ese momento.

Cuatro décadas después, un equipo dirigido por la investigadora Angela Kinoshita, de la Universidad del Sagrado Corazón en Sao Paulo, ha reexaminado la mandíbula valiéndose de tecnología moderna.

Imagen del tejido óseo (mandíbula) en el que los investigadores se basaron para calcular la cantidad de radiación que las víctimas de los ataques nuclear de 1945 absorbieron en sus huesos.

EL investigador Oswaldo Baffa, afiliado al Departamento de Física de la Facultad de Filosofía, Ciencias y Letras de la Universidad de Sao Paulo, y coautor del estudio, manifestó:

“En los últimos 40 años ha habido mejoras importantes en la instrumentación para hacerlo más sensible. Ahora, los datos procesados ​​digitalmente se presentan en tablas y gráficos en la pantalla de la computadora. La física básica también ha evolucionado en la medida en que puedes simular y manipular la señal de la muestra usando técnicas computacionales”.

Usando una técnica llamada espectroscopía de resonancia electrónica de espín, los investigadores midieron la cantidad de radiación absorbida por la mandíbula de una víctima del bombardeo de Hiroshima, encontrando que contenía 9,46 grays (Gy) de radiación, una dosis extremadamente letal.

Generalmente, de 1 a 2 Gy absorbidos durante unas pocas horas, es suficiente para causar la enfermedad por radiación; 5 Gy pueden ser fatales si no se tratan oportunamente, lo que pone en contexto la cantidad extremadamente alta de radiación a la que estuvieron expuestas las víctimas de los ataques nucleares que marcaron el final de la Segunda Guerra Mundial.

Más allá de obtener una mejor comprensión de lo que sucedió con las víctimas de Hiroshima,  el estudio ofrece una idea de lo que podría suceder si alguna vez se usara un arma nuclear.

Los hallazgos también ponen de manifiesto el impacto que una explosión nuclear tendría hoy. Se estima que el arma nuclear B83 de los Estados Unidos es 80 veces más poderosa que la bomba arrojada sobre Hiroshima.

Referencia: Electron spin resonance (ESR) dose measurement in bone of Hiroshima A-bomb victim. Plos One, 2018. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0192444

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