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Esta semana, Elías Valentin Smith, un joven de 20 años de Nueva Zelanda, apeló con éxito su sentencia de prisión por tráfico de drogas con Bitcoin cuando era adolescente. El resultado es sorprendente, tomando en cuenta que el sistema judicial del país oceánico consideró el uso de Bitcoin como un signo de sofisticación criminal.

Durante el mes pasado, el Tribunal de Distrito de Auckland había condenado a Elías Valentin Smith de North Shore, Auckland, a dos años y tres meses de cárcel por un total de catorce cargos relacionados con las drogas. El martes pasado, su abogado convenció al Tribunal Supremo de que el tiempo en la cárcel era un castigo demasiado severo para el joven y que la sentencia se redujera a solo once meses bajo arresto domiciliario, según informa el New Zealand Herald.

Aunque finalmente retiró la sentencia de prisión, el Tribunal Superior de Auckland no estaba abierto a la idea de que el entonces adolescente no era lo suficientemente mayor como para entender la gravedad de sus acciones, en parte debido a la madurez que los jueces consideraban necesaria para usar Bitcoin. De hecho, un juez planteó: “¿Un prospecto de pandillas jóvenes en la costa este de la Isla Norte, que está buscando tiempo de prisión por metanfetamina, acepta que alguien que estaba ofreciendo drogas en la deep web a cambio de pagos en Bitcoin no era lo suficientemente listo?”.

Sin embargo, y en contraste, a pesar del uso de la deep web, la policía se enteró de las andanzas Smith con medios no tan sofisticados. El servicio de aduanas de Nueva Zelanda alertó a los investigadores sobre las acciones de un alto funcionario de secundaria que encontró varios paquetes del extranjero que contenían drogas dirigidas al adolescente y un amigo, que obtuvo en el negocio, a partir de octubre de 2015.

Por ello, Smith fue arrestado en noviembre de 2016, después de que la policía allanara su habitación en la casa de sus padres como parte de lo que llamaron “Operación Tigre”. Según los informes, la policía encontró en el lugar una pequeña cantidad de drogas (incluidas la metanfetamina y el ácido lisérgico, un precursor del LSD). También se requisó su teléfono móvil y la Policía dijo que contenía mensajes de texto con posibles compradores de drogas, a quienes les describía sus productos y ofrecía un descuento por las ventas al por mayor. El organismo policial también tiene en su poder varios documentos que muestran que Smith había invertido en el Bitcoin.