Tras realizar un análisis de documentos que hasta ahora estaban catalogados como clasificados, un equipo de investigadores de la Universidad de California en San Francisco, asegura que la corporación tabacalera más grande del mundo engañó al público durante más de una década, al simplificar intencionalmente las causas de la adicción al cigarrillo.

Los documentos ahora públicos de la tabacalera Philip Morris, que posee varias marcas de cigarrillos multimillonarias, incluyendo Marlboro y Long Beach, datan del año 2006, y revelan que la compañía tenía conocimiento privado sobre el papel incompleto de la nicotina en la adicción, contradiciendo directamente su postura pública desde la década de 1990.

Después de décadas negando el papel de la dependencia de la nicotina en la adicción al tabaco, la compañía tabacalera Philip Morris, en 1998 públicamente, admitió que los cigarrillos son adictivos, y que la nicotina es el principal impulsor de esa adicción.

Sin embargo, en privado, la empresa sabía que los factores sociales, psicológicos y ambientales, también son fundamentales para la adicción y lo difícil que es dejar de fumar. En otras palabras, la adicción nunca fue sólo por la nicotina, y Philip Morris lo sabía.

Los investigadores señalan que la postura asumida por la tabacalera Philip Morris en atribuirle sólo a la nicotina la responsabilidad en el desarrollo de adicción al hábito de fumar, permitió a la compañía redirigir la política publicitaria lejos de las intervenciones sociales y ambientales comprobadas y hacia la promoción de productos potencialmente perjudiciales.

Bajo este argumento, desde la década de 2000, Philip Morris ha estado promocionando productos de “baja nicotina”, como los cigarrillos electrónicos. La idea de Philip Morris era que si la nicotina es la única causa de adicción, entonces las personas deberían aceptar productos bajos en nicotina como una herramienta para combatir la adicción.

La investigadora Pamela Ling, afiliada al Centro para la Investigación y Educación del Control del Tabaco de la Universidad de California en San Francisco y miembro del equipo que realizó la indagación, comentó al respecto:

“Cuando la solución a la adicción son los productos adictivos, hay consecuencias tangibles. Más de 2 millones de estudiantes de escuela intermedia y secundaria en los Estados Unidos fuman cigarrillos electrónicos, y el 40 por ciento de ellos no fumaban cigarrillos antes. Los cigarrillos electrónicos son un producto de entrada para la adicción a la nicotina, y Philip Morris siempre lo ha sabido.”

Más allá de rol de  la nicotina, la publicidad agresiva continuada de la industria, así como el cabildeo y el litigio en contra de las políticas efectivas de control del tabaco, promueve diversos factores no farmacológicos de la adicción.

Los autores de la investigación concluyen señalando que para ayudar a los consumidores de tabaco a dejar de fumar, los encargados de elaborar las políticas públicas deben aumentar la atención sobre las dimensiones sociales y ambientales de la adicción.

Referencia: Public versus internal conceptions of addiction: An analysis of internal Philip Morris documents. Plos One, 2018. https://doi.org/10.1371/journal.pmed.1002562