Asic

La Comisión de Valores e Inversiones Australiana (ASIC) afianzó su postura sobre las ICOs fraudulentas. El anuncio emitido este primero de mayo reveló que la comisión planea detener cualquier grupo asociado a actos delictivos con estos esquemas.

También informaron que:

Procedimos a realizar una investigación exhaustiva a los operadores de las ICOs que parieran sospechosas o que habían emitido alguna declaración no transparente. Como resultado, ya varios operadores han modificado la estructura de sus ICOs, mientras otros detuvieron sus actividades en vista de la investigación.

Asimismo, el comisionado John Price informó que:

Si está actuando con el dinero de otra persona o vendiéndole algo a alguien, tiene obligaciones. Independientemente de la estructura de la ICO, siempre hay una ley que se aplica: no puede hacer afirmaciones engañosas o declaraciones no precisas o claras sobre el producto que se oferta. Este será el enfoque clave mediante el cual este sector debe valerse para permanecer en el mercado.

A fines del mes pasado, Price ya había hablado sobre las futuras intenciones de la comisión, en especial en cuanto a las acciones que tomarían sobre las ICOs extranjeras cuyo objetivo fueran inversionistas locales.

No puedo enfatizar lo suficiente que, si hacen negocios en Australia o piensan vender algo a nivel local, son susceptibles a las normativas del país en cuestión”, agregó Price.

Por su parte, también fue revelada la intensión del ASIC en cuanto a efectuar escrutinios de los “white papers”. En referencia a esto aclararó que:

En un caso reciente, ASIC tomó medidas para proteger a los inversores de una ICO cuya estructura plasmada en el White Paper pertenecía a la de un esquema de inversión no regulada.

Con la tendencia del mercado internacional de volcarse a las nuevas tecnologías digitales financieras y al uso de criptomonedas, los comerciantes se han visto en la mira de negocios no transparentes o fraudulentos.

Muchos gobiernos y autoridades financieras se han pronunciado sobre el riesgo latente del nuevo mercado y, en muchos casos, han impulsado el establecimiento de normativas hacia el ejercicio de transacciones con criptoactivos.

Esto se demuestra en los últimos acontecimientos internacionales, donde grupos criminales no sólo han recurrido a los recursos tecnológicos para efectuar hackeos o criptojacking, sino que incluso han incitado actos violentos para el robo de activos financieros de comerciantes o compradores.