Animales Terremotos

Durante miles de años, las personas han afirmado haber observado un comportamiento extraño en perros, gatos, serpientes, vacas e incluso insectos que podría predecir un terremoto inminente, pero un reciente estudio, aparentemente el primer análisis riguroso del fenómeno, encontró que no hay pruebas sólidas que soporten tal tesis.

De acuerdo con el Servicio Geológico de los Estado Unidos (USGS), la referencia más temprana al comportamiento animal inusual antes de un terremoto significativo proviene de Grecia en el año 373 aC. Según el informe que ratas, comadrejas, serpientes y ciempiés abandonaron sus hogares y se dirigieron hacia lugares seguros varios días antes de un terremoto destructivo.

El investigador Heiko Woith, un hidrogeólogo del Centro de Investigación de Geociencias de Alemania en Potsdam y autor principal del estudio, expresó:

“Son numerosos los informes de comportamiento anormal en animales previo a un evento geológico, pero podría tener otras causas. Existen muchos documentos de revisión sobre el potencial de los animales como precursores de terremotos, pero a mi leal saber y entender, esta es la primera vez que se utiliza un enfoque estadístico para evaluar los datos”.

Los investigadores estudiaron 729 informes de comportamiento animal anormal relacionado con 160 terremotos, y revisaron el comportamiento inusual de más de 130 especies, desde ovejas hasta cabras, incluyendo serpientes y peces. Aunque los informes provienen de dos docenas de países, la mayoría de los informes son de tres eventos: el terremoto de Darfield en Nueva Zelanda en 2010, el terremoto de Nagano en 1984 de Seibu en Japón y el terremoto de L’Aquila en Italia en 2009.

Los terremotos son fenómenos repentinos. Los sismólogos no tienen forma de saber exactamente cuándo o dónde ocurrirá el siguiente. Se estima que cada año se producen unos 500.000 temblores detectables en el mundo; de ellos, los humanos pueden sentir alrededor de 100.000 y aproximadamente 100 producen daños.

A pesar del gran número de presuntas incidencias, escasea la información de calidad. Para los investigadores fue una sorpresa que la gran mayoría de las afirmaciones publicadas se basaron en datos de observación deficientes, lo que significa que la mayoría de la gente no observó adecuadamente a los animales antes, durante y después del terremoto, por lo que no constituyen una prueba estadística científica fiable.

Los autores de la investigación indican que estas debilidades en los datos hacen que sea difícil confirmar si estos comportamientos son predicciones reales.

En conclusión, el autor del estudio señaló: “Una predicción precisa de la ubicación, magnitud y tiempo de un terremoto parece, de acuerdo con todo lo que sabemos, ser imposible. Y una alerta temprana confiable sobre la base de los recovecos o la liberación de gases del suelo, tiene muchas incertidumbres y, hasta ahora, no ha tenido éxito incluso con los sensores más modernos”.

Mientras tanto, los humanos siguen trabajando en tecnologías que puedan detectar la ocurrencia de sismos con antelación.

Referencia: Review: Can Animals Predict Earthquakes? Bulletin of the Seismological Society of America, 2018. https://doi.org/10.1785/0120170313