Un grupo de científicos de la Universidad de Harvard y el Hospital General de Massachusetts, realizó un estudio con ratones de laboratorio y descubrió que la actividad física estimula la formación de nuevos cardiomiocitos, las células del tejido muscular del corazón.

El deterioro de las células del músculo cardíaco está asociada con muchas enfermedades cardiovasculares. La posibilidad de renovación celular es de fundamental importancia tanto para la prevención de estas complicaciones, como para la restauración del órgano después de eventos estresantes, como por ejemplo: un infarto.

Se sabe que las células del tejido muscular del corazón humano se pueden restaurar, aunque de forma relativamente lenta. Un hombre de 25 años renueva anualmente alrededor del 1 por ciento de los cardiomiocitos, y con el aumento de la edad, esta capacidad de regeneración celular disminuye.

Los investigadores están buscando métodos que ayuden a acelerar la renovación celular. Al respecto, la Dra. Ana Vujic, catedrática en el Departamento de Células Madre y Biología Regenerativa de la Universidad de Harvard y autora principal del estudio, comentó:

“Queríamos saber si existe una forma natural de mejorar la capacidad regenerativa de las células musculares del corazón. Así que decidimos probar la única intervención que ya sabemos que es segura y económica: hacer ejercicio”.

Para determinar el efecto que tiene la actividad física, los investigadores realizaron una serie de experimentos en dos grupos de ratones de laboratorio adultos por ocho semanas. El primer grupo se mantuvo en jaulas con ruedas, y los ratones corrían hasta cinco kilómetros cada día, mientras que el segundo grupo llevaba un estilo de vida sedentario.

Los ratones se marcaron con un isótopo de nitrógeno (15N-timidina) capaz de reconocer el ADN sintetizado en las células antes de que se dividieran. Estas etiquetas permitieron rastrear dónde se originan los nuevos cardiomiocitos.

Los investigadores encontraron que los roedores que tenían acceso constante a la rueda de correr, presentaron en promedio 4,5 veces más cardiomiocitos nuevos que en los roedores sedentarios.

El experimento se repitió con ratones que sobrevivieron a un infarto. En el grupo que tuvo acceso al ejercicio físico, las células se restauraron activamente, y el área de aparición de las nuevas células fue más amplia.

Los autores enfatizan que es difícil comparar con precisión el efecto de la intensidad de la actividad física entre un ratón y una persona, por lo que sugieren la realización de nuevos estudios para saber exactamente cómo la actividad física podría ayudar a restaurar las células del corazón humano.

Referencia: Exercise induces new cardiomyocyte generation in the adult mammalian heart. Nature Communications, 2018. doi:10.1038/s41467-018-04083-1