El 3 de agosto de 2004 la NASA lanzó la sonda espacial Messenger con destino a Mercurio, el primer planeta del sistema solar. Tal como estaba previsto, el 17 de marzo de 2011 la sonda entró en órbita, iniciando una misión que se prolongaría hasta finales de abril del año 2015.

Entre sus muchos logros, la sonda espacial Messenger determinó la composición de la superficie de Mercurio, reveló su historia geológica, descubrió que su campo magnético interno está desplazado del centro del planeta y verificó que sus polos están predominantemente conformados por hielo.

Los datos recopilados por la sonda permitieron puntualizar ciertas características del planeta. Los científicos estimaron que la envoltura geológica externa, es decir, la corteza de Mercurio, tiene aproximadamente 40 kilómetros de espesor. Pero un reciente estudio se contrapone a esa estimación y afirma que la corteza de mercurio es más delgada.

El científico espacial Michael Sori, investigador afiliado al Laboratorio Planetario y Lunar de la Universidad de Arizona, utilizando fórmulas matemáticas más contemporáneas, logró obtener una medición del espesor de la corteza de Mercurio más precisa, y propone que tiene sólo unos 25 kilómetros. El investigador también plantea que la capa de la corteza de Mercurio es muy densa, llegando a tener una densidad mayor que la del aluminio.

Respecto a sus conclusiones, el científico explicó: “Mis estimaciones contrastan con las apreciaciones previas, porque utilizo una técnica matemática diferente a la aplicada anteriormente a Mercurio para interpretar los datos de gravedad y topografía obtenidas por la sonda espacial Messenger”.

Además, el investigador informó que al conocer el tipo de minerales que generalmente forma rocas, así como cada uno de los elementos que estos minerales contienen, es posible “dividir inteligentemente todas las abundancias químicas en una lista de minerales.”

Para la investigación, el científico usó las densidades minerales conocidas del planeta y creó un mapa de densidad de la corteza de Mercurio. Luego comparó este mapa de densidad de la corteza con el mapa topográfico creado a partir de los datos recopilados por la sonda Messenger y utilizó una fórmula que equilibra la presión que la corteza ejerce sobre el manto, llegando a la conclusión de que es un 25 por ciento menor que lo propuesto anteriormente.

Las estimaciones propuestas por el investigador refuerzan la teoría de que la corteza de Mercurio tomó forma en gran parte debido a las actividades volcánicas. Entender cómo se estableció la corteza puede permitir que los científicos comprendan la formación del planeta totalmente peculiarmente organizado.

Referencia: A thin, dense crust for Mercury. Earth and Planetary Science Letters, 2018. https://doi.org/10.1016/j.epsl.2018.02.033

Escribir un comentario