Las abejas y otros insectos son vitales para la producción mundial de alimentos ya que polinizan las tres cuartas partes de todos los cultivos. En los últimos años se ha evidenciado un desplome cada vez mayor del número de polinizadores, y en buena medida, se ha responsabilizado de esta calamidad al uso generalizado de pesticidas.

Basándose en evidencia científica y en un esfuerzo por proteger las poblaciones de polinizadores, los países de la Unión Europea respaldaron el viernes una propuesta para prohibir el uso de insecticidas al aire libre, conocidos como neonicotinoides.

Ya los países europeos habían restringido el uso de estos pesticidas en ciertos cultivos desde el año 2013, pero los grupos ecologistas han pedido una prohibición total y ha desatado un debate en todo el continente sobre el uso de productos químicos en la agricultura.

Pero en febrero, un informe presentado por evaluadores científicos de riesgos de la Unión Europea (Efsa) concluyó que el alto riesgo para abejas y abejas silvestres era el resultado de cualquier uso de pesticidas al aire libre, ya que contaminan el suelo y el agua.

Se ha demostrado que los neonicotinoides, que son agentes nerviosos, causan un amplio rango de daños a las abejas, como dañar su memoria y reducir el número de abejas reina. Pero esta evidencia se ha fortalecido recientemente con estudios [1] que muestran daños a las colonias de abejas.

Otra investigación [2] también ha revelado que el 75 por ciento de todos los insectos voladores han desaparecido en Alemania y probablemente mucho más allá, lo que provocó advertencias de “armageddon ecológico”.

La prohibición de los tres principales neonicotinoides tiene un amplio apoyo público, destaca la activista Antonia Staats de la organización Avaaz, quien respecto a la decisión tomada por la Unión Europea expresó:

“Prohibir estos pesticidas tóxicos es un faro de esperanza para las abejas. Finalmente, nuestros gobiernos están escuchando a sus ciudadanos. La evidencia científica lo muestra y los agricultores saben que las abejas no pueden vivir con estos químicos y que no podemos vivir sin abejas”.

Por su parte, un vocero de la empresa Bayer, fabricante de dos de los pesticidas, calificó la decisión como “un día triste para los agricultores y un mal negocio para Europa” y dijo que no ayudaría a las abejas. Asimismo señaló que muchos agricultores no tendrán otra forma de controlar las plagas, lo que provocará un retorno al uso de productos químicos más antiguos y menos efectivos.

Un portavoz del Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales del Reino Unido, recibió con agrado la prohibición, pero agregó: “Reconocemos el impacto que tendrá la prohibición en los agricultores y continuaremos trabajando con ellos para explorar enfoques alternativos”.

En cuanto al alcance de la medida, el profesor Nigel Raine, de la Universidad de Guelph en Canadá, manifestó: “La decisión de la Unión Europea podría tener ramificaciones globales. Los responsables políticos en otras jurisdicciones prestarán mucha atención a las consecuencias de esta disposición”.

La Comisión Europea ha indicado que la protección de las abejas es una prioridad dado su papel en la producción de alimentos y el medio ambiente y destaca que el reglamento será adoptado en las próximas semanas y será aplicable a fines de este año.

Referencias:

1.- Country-specific effects of neonicotinoid pesticides on honey bees and wild bees. Science, 2017. https://doi.org/10.1126/science.aaa1190

2.- More than 75 percent decline over 27 years in total flying insect biomass in protected áreas. PNAS, 2017. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0185809

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