Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Exeter sugiere que la exposición a una toxina que se encuentra principalmente en las ovejas, podría estar relacionada con el desarrollo de la esclerosis múltiple, una enfermedad autoinmune que ralentiza la comunicación entre el cerebro y la médula espinal, provocando efecto devastadores en quien la padece.

La condición neurodegenerativa provoca problemas de visión, equilibrio, control muscular y otras funciones básicas, así como inflamación, dolor, discapacidad y en algunos casos, muerte prematura; aunque se conoce las consecuencias, los científicos aún desconocen la causa que subyace a esta penosa enfermedad.

El estudio ha encontrado que las personas con EM tienen más posibilidades de tener anticuerpos contra la toxina épsilon o ETX, sugiriendo que pudieron haber estado expuestos a ella en algún momento. La toxina se produce en el intestino de las ovejas por la bacteria Clostridium Perfringens y también se puede encontrar en el suelo.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron a 250 personas, la mitad de los cuales tenían EM, y descubrieron que el 43 por ciento de ellos transportaban anticuerpos contra la toxina épsilon, demostrando que había estado en el cuerpo el tiempo suficiente para que el sistema inmunológico produjera una respuesta.

Bacteria Clostridium perfringens la cual produce la toxina épsilon en el intestino de las ovejas.

El investigador Richard W. Titball, profesor en la Facultad de Ciencias de la Vida y del Medio Ambiente de la Universidad de Exeter en Reino Unido y coautor del estudio, expresó:

“Nuestra investigación sugiere que existe un vínculo entre la toxina épsilon y la EM; ahora se necesita más investigación para comprender cómo la toxina podría desempeñar un papel en la enfermedad, y cómo estos hallazgos podrían usarse para desarrollar nuevas pruebas o tratamientos”.

Los expertos han sugerido que el sistema inmune puede reaccionar de forma exagerada a la toxina, lo que podría desencadenar la reacción autoinmune en que se fundamenta la enfermedad.

Si se demuestra el vínculo entre la toxina épsilon y la EM, entonces esto sugeriría que la vacunación podría ser un tratamiento efectivo para su prevención. Curiosamente, aunque se sabe que la toxina épsilon es muy potente, nunca se ha desarrollado una vacuna humana.

La EM se reconoció por primera vez a mediados del siglo XIX y desde hace mucho tiempo se ha establecido que es más común en climas más septentrionales y menos soleados, lo que ha dado lugar a teorías de que la enfermedad podría desencadenarse por la falta de vitamina D. Pero la enfermedad también es más común en latitudes y países donde las poblaciones de ovejas son altas, señalan los investigadores.

Los autores del estudio sugieren que las personas podrían infectarse con la toxina por estar cerca de las ovejas; pero advierten que estas bacterias también pueden producir esporas que pueden viajar largas distancias en el aire. Asimismo, señalan que es poco probable que la toxina se adquiera comiendo cordero, ya que el proceso de cocción la elimina.

Se necesitarán más investigaciones antes de poder determinar realmente por qué las personas desarrollan esclerosis múltiple y este estudio ofrece nuevas pistas, pero es sólo un paso en esa dirección.

Referencia: Evidence of Clostridium perfringens epsilon toxin associated with multiple sclerosis. Multiple Sclerosis Journal, 2018. https://doi.org/10.1177/1352458518767327

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