Un estudiante del doctorado de Física Aplicada de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, ha planteado una teoría que ha puesto a más de uno a pensar que se trata de una broma. A través de un estudio, el investigador ha dicho que las propiedades físicas involucradas en la agitación de un líquido como el café, operan de la misma forma que las funciones matemáticas que aseguran la información digital.

La investigación, publicada el pasado 23 de abril, y cuyo autor es William Gilpin, describe la forma en que los líquidos arremolinados mantienen los mismos principios que las transacciones con criptomonedas. Esta comparación tendría una gran repercusión en el sector de la seguridad informática, ya que, por ejemplo, podría ayudar a desarrollar maneras más seguras de proteger la información almacenada en la cadena de bloques.

En la publicación se menciona el hash (firma) criptográfico, una función que permite el intercambio seguro de información a través de la transformación matemática de los datos digitales que entran en la red Blockchain. En este sentido, Gilpin ve similitudes en el funcionamiento del hash criptográfico y las leyes físicas relacionadas con la agitación de este líquido.

El investigador centró su estudio en un principio conocido como mezcla caótica, que describe cómo se mezcla un fluido. Para explicarlo, ilustra el ejemplo de mezclar la crema con el café negro en una taza y ver cómo la crema se separa del líquido dejando una forma de remolino. En este caso, Gilpin explica que si posteriormente la crema es agitada de la misma manera, la forma de remolino se producirá nuevamente, pero cada agitación producirá una forma distinta y única.

Asimismo, afirma que con solo ver la forma de la crema que resulta luego de agitar el café no revela nada acerca de cómo se agitó inicialmente. Esto, según Gilpin, es similar a la manera en que el hash criptográfico transforma la información para que la entrada sea imposible de identificar en la red de Bitcoin u otras criptomonedas.

Además de contribuir a encontrar soluciones para proteger la información digital, Gilpin sugiere con su estudio que los cálculos criptográficos no son exclusivos de los humanos, y algo tan simple como un fluido cumple esta misma función. Se pudo conocer que el financiamiento del estudio estuvo en manos del Departamento de Defensa de Estados Unidos.

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