A menos que hayas estado escondido debajo de una piedra, seguramente habrás escuchado o leído algo sobre una serie llamada “La Casa de Papel”; se trata de una serie española en la que se presenta una historia vibrante enmarcada en una banda sonora que ha adquirido popularidad de forma vertiginosa, tal como veremos más adelante. En líneas generales, la historia se desarrolla en torno a la planificación y ejecución de un robo en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre de España, en el que un grupo de ladrones trata de hurtar más de dos millones de euros.

“La Casa de Papel” consta originalmente de 15 capítulos, en los que se nos muestra cómo, por cinco meses, nuestros protagonistas planean el golpe fatal, analizando todas las situaciones posibles, adelantándose a los obstáculos probables y considerando cada oportunidad que les permita lograr su objetivo, hasta que, llegado el día, se encierran en el lugar por 11 días junto a 67 personas a fin de salir ilesos con el dinero en sus manos.

En este contexto, se van desarrollando historias paralelas, de amor, traición, ambición y hasta de luchas sociales, entre otras; todo esto le ha permitido ganar un considerable número de seguidores y aficionados; se trata de la fórmula perfecta: una historia intrigante con una banda sonora majestuosa.

Uno de los elementos que más ha llamado la atención de esta producción, es la canción italiana “Bella Ciao”, lo que en español se traduce como “Chao Bella”; si lo pensamos bien, podemos inferir que la trama se desarrolla en torno a los significados asociados a esta canción, ya veremos por qué.

“Bella Ciao” aparece en los momentos cumbre de la serie, como cuando los atracadores celebran tras ver de cerca el logro del objetivo de excavar un túnel que les permitiría escapar sin enfrentar a la justicia, al despedir a Berlín, pieza importante dentro del grupo de maleantes, o en los créditos al final de la primera parte de la serie; de igual forma, representa un himno de victoria y resistencia no solo para los protagonistas, sino también para su contraparte, el cuerpo policial, pues se vuelve a entonar la melodía cuando los policías encuentran la casa en la que fue planeado el atraco.

Así, se trata de una apología a la rebeldía y la resistencia; todo cobra sentido cuando una de las protagonistas, Tokio, la narradora principal de la historia, cuenta que la canción le fue enseñada al líder del grupo de atracadores por su abuelo, quien, en su tiempo, formó parte de las luchas contra el fascismo en Italia.

Precisamente, más allá de la ficción narrada, este es verdaderamente el origen de la canción; si bien se desconoce su autor original, se trata de un himno partisano entonado en los tiempos de la resistencia italiana ante el régimen fascista de Benito Mussolini; era un cántico utilizado por los militantes comunistas italianos que se oponían al gobierno en funciones para el momento, y a las tropas de ocupación Nazi que estaban instaladas en la nación durante la Segunda Guerra Mundial; también, se dice que formaba parte de los cánticos que entonaban las mujeres que trabajaban en unos arrozales de la llanura de Padana, al norte de Italia.

Su creación se le ha atribuido a múltiples compositores, tales como Vasco Scansi di Gualteri o a Mishka Ziganoff, un acordeonista que la registró por primera vez en Estados Unidos en 1919; así, el tema pareciese ser fruto del tema yiddish “Oi oi di koilen”, pues se han encontrado similitudes estructurales entre ambas melodías, siendo entonces, su punto de partida más probable la conjugación de sonidos tradicionales de los judíos askenazis de Europa central y del este, mejor conocidos como música “klezmer”.

Lo cierto es que, a lo largo de los años, “Bella ciao”, se ha legitimado como una canción de protesta y resistencia, asociada diversas luchas sociales que han transcurrido a través de la historia; todo el revuelo actual en torno a este tema, no resulta nada nuevo, puesto que, desde mitades del siglo XX, ha experimentado picos de popularidad, especialmente durante la década de los setenta, entonándose en festivales mundiales de las juventudes comunistas, además de escucharse en manifestaciones obreras y estudiantiles durante esa época.

En Latinoamérica, por ejemplo, la afamada melodía, versionada por la banda de música folclórica Quilapayún, formó parte de la revolución cultural en Chile, promovida por el partido de la Unidad Popular en los tiempos del gobierno comunista de Salvador Allende.

Y esta es la flor del partisano, muerto por la libertad”, dice al final la canción, dejando un claro mensaje de la disposición histórica de los defensores de los derechos a morir por los principios que promueven; ya sean los italianos dispuestos a morir luchando en contra del fascismo, o los protagonistas de esta afamada serie, dispuestos a darlo todo por lograr su objetivo final, o quizás, en defensa los principios sociales impartidos de forma implícita por la mente maestra del plan, conocido como El Profesor.

En este punto, es importante acotar que la canción ha sido versionada en múltiples oportunidades, desde la famosa luchadora social y cantautora Mercedes Sosa hasta el popular artista conocido como Manu Chao. También se destacan las versiones de cantantes tales como Yves Montand y Goran Bregovic.

De hecho, recientemente, en una presentación en vivo de la banda argentina La Monada, el grupo se vió obligado, por solicitud del público, a tocar su versión de la canción en dos oportunidades; de acuerdo a su líder, Juanito: “la canción reventó en vivo (…) tuvimos que cantarla dos veces porque la gente lo pedía cantando ¡Bella ciao Bella ciao!”.

Queda claro entonces, que esta canción esconde tras de sí una interesante historia enmarcada en la lucha de los ideales de ciertos colectivos sociales que se han rebelado y han resistido a sistemas políticos impuestos por las élites tradicionales.