Bajau Buceando

Los humanos no somos una especie estancada evolutivamente y la más reciente muestra de ello se encuentra en una pequeña población asentada en el sudeste asiático, conocidos como los Bajau. La comunidad se distingue por presentar notables habilidades para nadar bajo el agua, ya que pueden contener la respiración durante un largo período de tiempo y alcanzar profundidades de más de 70 metros, sin más equipamiento que una simple máscara y un conjunto pesas.

Sus fascinantes habilidades para bucear han llevado a un grupo de investigadores de la Universidad de Copenhague y la Universidad de California en Berkeley, a realizar estudios científicos sobre la anatomía de la gente Bajau. Los resultados muestran que estos individuos han evolucionado para tener una mejor adaptación a su estilo de vida.

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Aguantar la respiración puede ser peligroso porque se priva de oxígeno que, transportado por el flujo de sangre, “alimenta” los órganos y los ayuda a mantenerse vivos y funcionales. Se sabe que el bazo humano juega un rol importante en esta situación.

En respuesta a la falta de oxígeno, el cuerpo ralentiza el ritmo cardiaco y contrare las venas cercanas a las extremidades, lo que permite el suministro auxiliar de sangre oxigenada para el cerebro y el corazón.

Es allí cuando el bazo toma protagonismo al contraerse y expulsar una reserva de glóbulos rojos oxigenados, que puede aportar entre 3 y 9,5 por ciento más de oxígeno.

Un buzo Bajau caza peces bajo el agua usando una lanza tradicional. Durante más de 1,000 años, los Bajau han recolectado alimentos mediante buceo libre con lanzas. Los miembros de la Bajau pueden bucear hasta 70 metros con nada más que un conjunto de pesas y un par de gafas.

Los investigadores realizaron pruebas genéticas y ecografías del bazo de los Bajau. Adicionalmete realizaron estas pruebas a personas de una tribu cercana conocida como los Saluan, quienes son étnicamente diferentes.

Las muestras genéticas y los escaneos mostraron que los Bajau tienen en promedio un bazo 50% más grande que los individuos de la tribu Saluan.

Comparando esos datos con la secuencia del genoma de cada individuo, analizados a partir de muestras de saliva, el equipo descubrió que los bazos más grandes de Bajau estaban relacionados con la prevalencia de un gen que estimula la hormona tiroidea conocido como PDE10A. Los Saluans, con sus bazos de tamaño normal, no portaban esa variante genética.

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Los bazos agrandados de Bajau son evidencia de que la selección natural todavía está impulsando la evolución humana. Al respecto, el Dr. Rasmus Nielsen, afiliado al Centro de Geogenética de la Universidad de Copenhague y uno de los autores del estudio, expresó:

Nuestros resultados sugieren que los Bajau han experimentado adaptaciones únicas asociadas con el tamaño del bazo y la respuesta de buceo, agregando nuevos ejemplos a la lista de adaptaciones genéticas notables que los humanos han experimentado en la historia evolutiva reciente.

Otros ejemplos de adaptación genética evolutiva contemporánea se encuentra en los tibetanos étnicos, quienes poseen un gen particular que regula la hemoglobina y que les permite a estas personas vivir a grandes alturas sin consecuencias negativas para su salud. Del mismo modo los inuits en Groenlandia, presentan adaptaciones genéticas que les permiten prosperar con una dieta ártica alta en grasas, con bajas tasas de enfermedades cardíacas y diabetes.

Referencia: Physiological and Genetic Adaptations to Diving in Sea Nomads. Cell, 2018. DOI: https://doi.org/10.1016/j.cell.2018.03.054

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