Reconocida por la UNESCO como patrimonio de la humanidad, la Gran Barrera de Coral es un enorme ecosistema que tiene un área de más 200.000 kilómetros cuadrados, lo que lo convierte en la estructura viva más grande del mundo. Este icónico conjunto de arrecifes, hogar de cientos de especies animales, está siendo devastado por el aumento de la temperatura oceánica, consecuencia directa del calentamiento global.

Los corales que forman arrecifes prosperan gracias a una colaboración entre animales: el coral propiamente dicho y algas unicelulares, que a través de una relación simbiótica les proporcionan alimento. A altas temperaturas, esta relación se rompe y hace que los corales pierdan a su huésped fotosintético, lo que provoca que los arrecifes se tornen blancos (de allí el término blanqueamiento), y si no hay una pronta recuperación, los corales se morirán de hambre, causando la muerte de una masa.

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Si bien es materia conocida el alcance de las muertes de coral ocurridas en los eventos de blanqueamiento ocurridos en 2016  y 2017, las apariencias no son lo mismo que los datos, y no ofrecen una visión completa del daño, y mucho menos evalúan la capacidad de los corales para recuperarse.

Ahora, un gran equipo de investigadores australianos y estadounidenses ha proporcionado una visión global del daño y la recuperación de la Gran Barrera de Coral. Los resultados son desalentadores, y muestran que toda la composición de las secciones de la Gran Barrera de Coral ha cambiado y es poco probable que se recupere en el corto plazo.

El sombrío estudio describe el profundo daño que el cambio climático ha causado en la Gran Barrera de Coral de Australia. Los científicos descubrieron que el aumento de las temperaturas registrado en el año 2016 literalmente cocinó franjas enteras de corales, causando la muerte de casi el 30 por ciento del sistema de arrecifes de coral más grande del mundo.

El equipo detrás del estudio analizó exhaustivamente el evento de blanqueamiento ocurrido en el año 2016 y sus consecuencias. Los datos sobre las temperaturas oceánicas en una resolución de 5 km se obtuvieron de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), y la extensión total del blanqueamiento se rastreó a través de estudios aéreos.

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Los investigadores también visitaron 63 arrecifes individuales para identificar las especies de coral presentes y luego regresaron al sitio ocho meses después, a fin de determinar el grado en que estas especies habían sobrevivido y para verificar si se estaban recuperando.

El estudio mostró que, aunque algunas especies de coral demostraron ser más resistentes al aumento de las temperaturas, muchas murieron más rápido de lo esperado; además los investigadores pudieron evidenciar que las muertes masivas de coral comenzaron a ocurrir a temperaturas más bajas de lo esperado.

Las perspectivas de recuperación son sombrías. Los corales de crecimiento más rápido pueden tardar de 10 a 15 años en recuperarse, pero los corales grandes y maduros pueden tardar décadas o siglos. Hay preguntas importantes sobre si los corales tendrán tiempo para recuperarse antes de que ocurran otros eventos de blanqueamiento.

Gracias a las décadas de gases de efecto invernadero liberados por la actividad humana, el calentamiento global ha estado incrementando la temperatura de los océanos e impactando la salud de la vida marina en todo el mundo.

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Los investigadores concluyen advirtiendo que si no se frena el cambio climático, se alterarán radicalmente los ecosistemas de arrecifes tropicales y se perjudicarán los beneficios que proporcionan.

Estas pérdidas tienen implicaciones no sólo para los corales, sino también para las especies que dependen de ellos. Eso incluye a los humanos, particularmente en las poblaciones costeras de las regiones más pobres.

Referencia: Global warming transforms coral reef assemblages. Nature, 2018. doi:10.1038/s41586-018-0041-2