En el terreno de la ciberseguridad no importa la cantidad de códigos y sistemas automatizados que se utilicen, si los operadores no se mantienen alertas, permanecerán igual de vulnerables a ataques cibernéticos, como hackeos o cryptojacking.

El factor humano es, de hecho, el elemento más importante tanto en el desarrollo, como en la aplicación y seguimiento de las tecnologías. Esto quedó constatado en un reporte llevado a cabo por la compañía de ciberseguridad ‘ProofPoint’.

El documento explora cómo los cibercriminales han escalado a un nivel que interactúa más con terrenos sociales, afectando y utilizando lo que ellos llaman “el factor humano”. La misma curiosidad de las personas, el acceder a enlaces desconocidos, el bajar un archivo o simplemente ingresar a una red social puede, de hecho, implicar un riesgo y esto es lo que explotan los criminales cibernéticos en la actualidad, especialmente si hablamos del comercio con criptomonedas.

La compañía también aclara que:

Los correos electrónicos siguen siendo las fuentes principales de ataques. Las amenazas van desde correos no deseados que obstruyen las bandejas de entrada y desperdician recursos, hasta correos electrónicos fraudulentos que pueden costar a organizaciones y personas millones de dólares … Y el interés principal en criptomonedas está impulsando más avances en malware y nuevos enfoques de phishing y ciberdelincuencia.

Asimismo, el reporte también enfatiza el peligro que yace en los buscadores populares o plugin falsos, que constituyen el 95 por ciento de los ciberataques.

Según un reporte de Symantec, aunque con la popularidad de los métodos de pago virtuales y con criptomonedas se ha esparcido el índice de ataques de cryptojacking, aún no se ha determinado la metodología empleada para llevarlos a cabo.

Parece ser que las personas siguen siendo el factor principal de vulnerabilidad dentro de los sistemas; es más, muchas compañías y gobiernos ya han puesto en marcha una serie de regulaciones o normativas en caso de pérdidas a efectos de estas amenazas.

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