A muchos, por no decir a todos, nos ha sucedido que al entrar a una reunión comenzamos a compararnos con los demás con pensamientos como: “ella es más exitosa que yo” o “no soy lo suficientemente atractivo”. Se trata de algo muy común y es bastante probable que la mayoría de las personas en esa misma habitación estén de alguna manera teniendo pensamientos similares.

Algunos lo llaman ansiedad social, duda o inhibición; pero más allá del nombre con que se etiquete, son simples inseguridades. La buena noticia es que no se trata de una perturbación o anormalidad; al contrario, la inseguridad es una parte esencial de la condición humana.

Investigadores han sugerido que ese impulso es promovido principalmente por dos factores: una autovaloración negativa en la que se amplifican las carencias propias, y por el miedo a exponerse a recibir una evaluación negativa, sentir vergüenza o la perder estatus social.

Hay quienes cuestionan la utilidad y el papel de la evolución en cuanto a fomentar y mantener la inseguridad hasta nuestros días; y a pesar de que muchos la asocian con sentimientos de indignación e infortunio, la madre naturaleza sustenta esta acción en un simple fundamento: controlarnos a nosotros mismos.

Un estudio demostró que las personas tenemos una tendencia innata a evitar las personas, ambientes y situaciones desconocidas. Esta conducta ha sido observada de manera irrefutable en toda clase de organismos, incluyendo bacterias, peces y, por supuesto, los racionales humanos. Se trata de un mecanismo que nos obliga a mirar antes de saltar y, aunque suene paradójico, la inseguridad está diseñada para mantenernos seguros.

A diferencia de otras especies, los humanos somos animales sociales, delineados para vivir interconectados, un legado de nuestros antepasados que nos ha permitido prosperar. En este sentido, un poco de inseguridad en cada uno de nosotros ayuda a mantener la cohesión social, en lugar de fomentar los conflictos que suelen estar asociados con las luchas internas y tomas de poder; por tanto, otro beneficio que tiene la inseguridad es procurar la armonía grupal.

Pero esto no es todo, la inhibición del comportamiento y la ansiedad social asociada a la inseguridad, suele estar compensada por otras cualidades como escrupulosidad, altos estándares, una fuerte ética de trabajo, la capacidad de recordar caras individuales y empatía,  atributos que suelen favorecer las buenas relaciones.

Por lo tanto, desde la perspectiva evolutiva, la estrategia de la naturaleza en mantener inseguridad hasta nuestros días de fundamenta en el hecho de que nos ofrece más de lo que nos cuesta: autoconciencia, seguridad, armonía grupal, pertenencia y en general, una mejor vida. Así que la próxima vez que te sientas inseguro, puedes tener la seguridad de que se trata de un sentimiento bien justificado.

Referencias:

What Is the Core Fear in Social Phobia? A New Model to Facilitate Individualized Case Conceptualization and Treatment. Cognitive and Behavioral Practice, 2009. https://doi.org/10.1016/j.cbpra.2008.04.002

Behavioral Inhibition in Young Children. JSTOR, 1984. DOI: http://www.jstor.org/stable/1130152

Más en TekCrispy